El aprendiz de brujo, los cañones antigranizo y la agroindustria mexicana

19 julio, 2021

La tecnología no nos va a salvar de la crisis climática. Mejor será apostar por soluciones naturales que nos permitan adaptarnos, trabajar por una economía y una agricultura regenerativas, y castigar a quienes han destruido el planeta

Twitter: @eugeniofv

Los seres humanos no entendemos y la agroindustria y sus aliados en el gobierno, menos aún. Cuando no es por pasiva —permitiendo el uso de tecnología ilegal contra el granizo, como ocurre en Puebla— es por activa —impulsando medidas para “producir” lluvia desde el aire, como en La Laguna—: en México se sigue queriendo remediar los efectos del cambio climático con aparatos e invenciones, en lugar de trabajar por que esa crisis no empeore y para adaptarse a sus efectos, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero y apostando por soluciones basadas en la naturaleza.

El 19 de mayo pasado entró en vigor la prohibición de los cañones antigranizo en el estado de Puebla. Se trata de enormes tubos que lanzan al cielo ondas que impiden la formación de los granizos, con lo que se evita que ocurran tormentas de hielo y destruyan cosechas e instalaciones y dañen maquinaria expuesta. El problema es que ese granizo que a unos daña (sobre todo a las automotrices, o a las grandes granjas porcícolas), para otros implica agua almacenada, además de que los cañones antigranizo no solamente impiden ese fenómeno atmosférico, sino que también afectan las lluvias. De hecho, su prohibición es consecuencia de la movilización de miles de campesinos del estado que se quedaron sin el agua que necesitaban para producir alimentos. 

A pesar de que la reforma a la ley ya se aprobó y sus disposiciones ya entraron en vigor, las autoridades no han querido o podido aplicar la ley. Como se informó en Pie de Página, el Colectivo Ambiental Diente de León, de San Salvador el Seco, ha documentado que esos cañones —que no son precisamente discretos ni fáciles de ocultar durante una inspección— se siguen utilizando. No es difícil entender qué ocurre: una cosa es ganar en el Congreso y otra lograr que la ley se aplique y que se acabe la impunidad.

Al contrario que en Puebla, en el norte del país, sobre todo en la Comarca Lagunera, autoridades y agroindustriales van contra los cielos para provocar precipitaciones, porque la sequía sigue siendo muy severa. Según se anunció estos días, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) expandirá un Proyecto de Estimulación de Lluvias en Coahuila, Durango, Zacatecas, Sinaloa y Sonora. Se trata de un programa de vuelos de los que se liberan moléculas de yoduro de plata en las nubes para precipitar la lluvia. 

El comunicado que difundió SADER al respecto festeja el programa por todo lo alto y asegura que ha logrado que aumente la precipitación hasta un 50 por ciento en varias partes de la región. El problema es que no entienden que juegan con fuego, porque esa agua que ganan se le quita a alguien y porque hay consecuencias imprevisibles de andar jugando con los cielos.

Ambas medidas parecen ya el extremo más absurdo de la lógica con la que se ha desarrollado la agroindustria en México. Los beneficiarios de los vuelos de SADER, por ejemplo, son grandes productores que agotaron el agua de las reservas subterráneas de la región y que, no contentos con destruir la ecología local ahora quieren manipular el clima para seguir alimentando un modelo económico que ya mostró que no es sostenible a largo plazo porque depende de una base natural que se agotó. En el caso de los cañones antigranizo, por otra parte, es irónico que sean las plantas automotrices —elemento clave de la contaminación del planeta y de las emisiones de gases de efecto invernadero que lo ahogan— las que se vean más afectadas por el granizo, que se ha recrudecido por el calentamiento global. 

Ojalá lo entendamos de una vez por todas: la tecnología no nos va a salvar de la crisis climática. Mejor será apostar por soluciones naturales que nos permitan adaptarnos a estas nuevas condiciones, trabajar por una economía y una agricultura regenerativas y descentralizadas y castigar a quienes históricamente han destruido el planeta, en vez de seguir jugando al aprendiz de brujo. 

Consultor ambiental en el Centro de Especialistas y Gestión Ambiental.

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