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Detenido, desaparecido… y ahora, criminalizado

Marco Antonio Sánchez es excluido de su propia historia. En vez de esclarecer qué fue lo que realmente sucedió la tarde en que el joven fue golpeado por policías capitalinos y subido a una patrulla, el gobierno de Mancera –apoyado por distintos medios de comunicación- han deslizado su criminalización.

Texto: José Ignacio De Alba.
Foto:  Fernando Santillán

“Las marcas que esto va a dejar para su vida es permanente, y no sólo me refiero a las marcas físicas severas” dice Martín Pérez, director de la Red Nacional por los Derechos de la Infancia en México, que ha estado en contacto directo con los papás de Marco Antonio. Pérez dice que el joven de 17 años no está orientado ni en tiempo ni en lugar y por sus heridas está sedado “no sabemos por su voz, que fue lo que sucedió y qué es lo que vivió”.

El caso de Marco Antonio sucede semanas después de la publicación de la Ley General Para la Desaparición Forzada pero a pesar de eso, dice Pérez en entrevista, no ha seguido ese ni ningún otro protocolo.

Para Pérez el caso debe ser tratado como desaparición forzada pues “la policía no ha demostrado que bajaron a Marco Antonio de la patrulla poco después de la detención, la ultima vez que fue visto fue el día 23 por lo tanto todo lo que le pasó después sigue siendo responsabilidad de la policía”.

Pero lejos de que el caso sea investigado poniendo en prioridad el interés superior del adolescente, se ha deslizado la criminalización de Marco Antonio Sánchez Flores. Según el gobierno capitalino, fue detenido por policías –acusado de robo- que decidieron soltarlo al no tener elementos para presentarlo con un juez. Luego, el joven vagó sin rumbo durante 5 días por el Estado de México hasta que los modernos sistemas de video-vigilancia del gobierno ayudaron a evitar que se suicidara. Finalmente, las policías coordinadas de dos entidades lograron su rescate para llevarlo con su madre.

Contrario a lo que señala la ley, autoridades –se debe investigar quién- filtraron las fotografías del joven la noche del domingo que fue encontrado. En las imágenes se le ve golpeado y sucio. Al mismo tiempo, los policías señalados por la detención del joven, grabaron un video en el que aparecen casi llorando, diciendo que son inocentes, y fue distribuido en redes sociales y medios de comunicación.

“Tenemos ahora a los policías llorando en las televisiones clamando su inocencia. Cuando no se le está dando el mismo apoyo y soporte a la familia, ni a Marco Antonio para ser protegidos”.

Algunos medios de comunicación no tienen empacho en mostrar la versión del gobierno capitalino, dice Pérez, “no es el niño y su familia los que tienen que demostrar que fue liberado, es la policía la que tiene que demostrar que lo soltó”. Carlos Cruz, fundador de la organización Cauce Ciudadano, está alarmado por la falta de protocolos para atender a jóvenes y niños en la Ciudad de México “La policía de la Ciudad de México no ha aprendido absolutamente nada de las violaciones graves a derechos humanos desde el crimen del New´s Divine. El abuso y las agresiones contra jóvenes en los barrios es sistemática”.

En entrevista Cruz dice que las detenciones a jóvenes en la Ciudad de México se da por “portación de cara. Te veo moreno, te veo con ciertas características y te detengo porque eres un posible criminal”.

Se le pregunta a Cruz qué pasaría si Marco Antonio, efectivamente, fue detenido por supuestamente robar un celular como asegura el Jefe de Gobierno de la capital:

“Si el chavo fue detenido en flagrancia debió de haber sido presentado ante un ministerio publico especializado. Y el juez es el que determina qué va a hacer. Ahora resulta que los policías ejercen patrimonialmente las veces de jueces, de Ministerio Público, juzgado calificador y además policías. Hay un error garrafal, así no se hacen las cosas”.

Pero no sólo la policía capitalina actuó mal asegura Cruz, otras dependencias no sólo actuaron mal, sino que pusieron en más riesgo a Marco Antonio. El Centro de Apoyo a Personas Extraviadas y Ausentes (Capea) dio a Marco Antonio como desaparecido 48 después “allí hay una omisión garrafal de Capea por actuar de esa manera. Y sobre todo si se tenía información de que el chico había sido desaparecido por la policía”.

Cruz también critica la actuación de la procuraduría capitalina que encargó la búsqueda de Marco Antonio a una unidad antisecuestros, cuando se debió de aplicar la Ley de Desaparición Forzada.

Dice Cruz que a Marco Antonio se le tiene que aplicar el Protocolo de Estambul para determinar a qué tipo de violencia fue expuesto. Y no sólo eso “tenemos que cuidar cómo se construye el miedo, no solo a nivel personal para Marco si no en la comunidad, a nivel psicosocial, atender a la familia y a los compañeros de escuela”.

Cruz llama al gobierno a admitir su error: “los jóvenes no son peligrosos, los jóvenes son los que están en peligro”.

Un amigo de Marco Antonio que pidió el anonimato contradice al Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera: “eso de que robó un celular no es cierto. Marco, es un chico inteligente, te maneja conversaciones con buenos argumentos. Marco, no tiene la necesidad de robar, de hecho a él le gusta mucho tomar fotos, sí creo que estaba tomando fotos a un grafiti cuando lo detuvieron”.

El joven que asiste a la Prepa 8 con Marco Antonio quedó marcado por la experiencia de su amigo “ya que miedo me va a dar pasar por donde haya policías, aquí se te acercan los polis y te dicen “a ver abran sus mochilas, es revisión de preventiva” y aunque no quieras te revisan”.

Cuando se le pregunta si Marco Antonio consumía drogas, según la narrativa de algunos medios y reforzada con las imágenes difundidas por el gobierno del menor para criminalizarlo, el amigo responde que sólo marihuana.

En el país, el consumo de algunas sustancias, como marihuana, no es un delito. “La criminalización que de facto existe en México hacia los usuarios de sustancias ilícitas, favorece su marginación y la transgresión de sus derechos fundamentales incluidos el derecho a la autonomía, a la no discriminación, a la salud, a la información y al debido proceso”, dice el Informe el Estado frente al consumo y los consumidores de drogas ilícitas en México, del Programa de Política de Drogas del CIDE.

El amigo se dice feliz de ver que Marco Antonio está vivo “si esto no se hubiera difundido, Marco no hubiera aparecido” aunque le preocupa saber que Marco pareciera estar mudo después de todo.

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Este trabajo forma parte del proyecto Pie de Página, realizado por la Red de Periodistas de a Pie. Conoce más del proyecto aquí: https://piedepagina.mx“.

Fue educado en escuelas católicas hasta que se volvió ateo. Es huraño y trotamundos. Estudió periodismo y nunca se graduó. Suele tener más fe en las viejas narrativas que en las nuevas. Le gusta escribir historias.

Sociólogo por la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, fotógrafo y periodistas multimedia. Actualmente es responsable del área de comunicación de la Red de Periodistas de a Pie. Ha colaborado en medios como Pie de Página, Revista el Defensor, Revista FAHRENHEIT° y en el área de comunicación del Centro Nacional de Comunicación Social (Cencos). Expositor en la exposición temporal “1985-2017 de los Escombros a la Esperanza” del Museo Memoria y Tolerancia.

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