Demandan protección para búsqueda en vida de personas desaparecidas

3 diciembre, 2019

Colectivos de familiares de desaparecidos e 22 estado del país exigen al gobierno federal protección para continuar sus averiguaciones en el territorio mexicano. Los familiares acusan al gobierno federal de privilegiar sólo búsquedas en fosas clandestinas

Texto: José Ignacio De Alba y Daniela Rea

Fotos: José Ignacio de Alba

En el Monumento a la Madre hay una cruz de unos 20 metros pintada sobre el suelo; en los macetones y los muros hay letreros que dicen: “Ni una más”. El sitio se ha convertido en el punto de encuentro de las madres de los desaparecidos. Hoy, fue el turno de una veintena de organizaciones que piden al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador más protección para realizar sus pesquisas.

“Que nos dé protección federal para poder realizar la búsqueda de personas en vida”, dice Lucía López Castruita, originaria de Torreón, Coahuila, y una de las convocantes a la jornada.

La mujer busca a su hija, Irma Claribel Lamas López. Señala que desde septiembre pidió ayuda del gobierno federal para realizar pesquisas en reclusorios, hospitales y otros sitios donde pudieran estar sus familiares. Pero hasta el día de hoy el gobierno se la ha negado.

“Karla Quintana (comisionada nacional de búsquedas) y Enrique Irazoque Palazuelos (director de acciones de búsqueda), nos dijeron rotundamente: ‘no hay seguridad federal’”.

— ¿Con el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto les daban el apoyo?

— No comparo los gobiernos, porque no soy partidaria de ninguno. Pero no teníamos problema con este tipo de seguridad, con este tipo de seguridad para las búsquedas en vida.

La mujer explica que ni su colectivo, Voz que clama Justicia por Personas Desaparecidas, ni los otros confían en la seguridad que les puedan brindar las autoridades locales, pues en muchos de los casos están involucradas directamente en los casos de desaparición.

La hija de Lucy López desapareció en 2008 en Torreón, cuando la chica tenía 17 años. La madre cree que la muchacha cayó en una red de trata de personas.

Desde entonces, ella ha hecho un largo periplo por encontrar a su hija: en hospitales, cárceles y plazas de todo el país. Por ahora, su largo caminar está en pausa: la crisis de seguridad en el territorio mexicano la obliga casi a detener su investigación.

“Todo lo que tiene Seido (Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada) sobre el caso de mi hija es por que yo se los he dado”, resume.

Con ella se encuentran los familiares de otros desaparecidos que vienen de 22 estados, de diferentes colectivos.

Falta de seguridad

El colectivo Búsqueda Nacional en Vida por Nuestros Desaparecidos planeó originalmente esta actividad en Jalisco. Se había organizado una caravana de dos semanas para hacer búsqueda en vida en la zona metropolitana de Guadalajara, con paradas en semefos, penales (incluido el federal de Puente Grande), centros de rehabilitación y hospitales. Sin embargo, los gobiernos federal y estatal no se comprometieron con las familias para garantizar su seguridad y esto orilló a las familias a modificar su destino: en lugar de la búsqueda en vida se haría una serie de protestas para exigir resultados a las instituciones responsables de dar con el paradero de las personas desaparecidas.

“Venimos a exigir que se cumpla con su palabra, que se garantice la búsqueda que las familias estamos haciendo de nuestros desaparecidos. Nosotros los queremos vivos, los buscamos vivos y si el gobierno no los busca, tienen que darnos la seguridad para que nosotros lo hagamos”, explica a Pie de Página Lucía López.

Las familias llegaron a la Ciudad de México este lunes por la mañana de distintos estados como Coahuila, Morelos, Michoacán y Jalisco. Con apoyo de solidarios se logró su estancia en un deportivo de la Delegación Cuauhtémoc.

A lo largo de la semana tendrán actividades que incluyen protestas afuera de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, Fiscalía General de la República y Palacio Nacional. La jornada concluirá el viernes a las cinco de la tarde con una “cena navideña” en el Ángel de la Independencia para recordar que no hay nada que celebrar mientras los desaparecidos no vuelvan a casa.

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«Se lo llevaron vivo»

«¿Por qué tengo que buscarlo muerto si se lo llevaron vivo?”, cuestiona Liria Lara a los asistentes en el Monumento a la Madre.

La mujer busca a su hermano Ángel Gabriel Tobón, de 17 años, quien desapareció en Boca del Río cuando se dirigía a una tienda de abarrotes. Desde entonces sus familiares lo buscan, pero también han sido amenazados por investigar. 

Feliciana Rueda busca a su hija Rebeca Cortina, quien desapareció en Coahuila en octubre de 2018. La mujer sospecha de su yerno, que era militar y que golpeaba a su hija: “yo no creo en eso de la Guardia Nacional, son unos asesinos en potencia”, concluye.

La madre pide protección al gobierno federal para seguir investigando. Relata que su hija dejó dos hijos: un bebé de meses y una niña de 12 años. Se le quiebra la voz al decir que espera por su chica con una canción que dice: «Me llega hasta la raíz«. Y jura que cruzará ríos y montañas para encontrarla.

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Cronista interesado en la historia y autor de la columna Cartohistoria que se publica en Pie de Página, medio del que es reportero fundador. Desde 2014 ha recorrido el país para contar historias de desigualdad, despojo y sobre víctimas de la violencia derivada del conflicto armado interno. Integrante de los equipos ganadores del Premio Nacional Rostros de la Discriminación (2016); Premio Gabriel García Márquez (2017); y el Premio Nacional de Periodismo (2019).

Reportera. Autora del libro “Nadie les pidió perdón”; y coautora del libro La Tropa. Por qué mata un soldado”. Dirigió el documental “No sucumbió la eternidad”. Escribe sobre el impacto social de la violencia y los cuidados. Quería ser marinera.