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Consulta por Termoeléctrica: AMLO anuncia triunfo del Sí; pobladores de comunidades afectadas dicen No

Texto e imágenes: Daliri Oropeza y Al-dabi Olvera

El presidente Andrés Manuel López Obrador anunció el triunfo del Sí en la consulta por la termoeléctrica. Sin embargo, habitantes de la región afectada directamente en Morelos contrastan el resultado oficial con sábanas de resultados donde insisten en el No

La consulta lanzada por el gobierno federal acerca de la operación de una termoeléctrica en Huexca dejó resultados encontrados.

El presidente Andrés Manuel López Obrador detalló que la participación fue de 55 mil 715 personas (más que la consulta sobre el aeropuerto). Dijo que el 59.5% votó por el Sí y el 40.1% eligió el No. Calificó la jornada como “un buen ejercicio democrático”, aunque admitió su desarrollo “en ambiente de mucha polarización”.

La información difundida por el presidente no está desglosada por municipios ni por estados, menos por comunidades afectadas.

“Hubo provocación, se quiso impedir la consulta”, dijo. Y por tercera vez en su conferencia matutina retomó una frase usada por el neozapatismo: “Esto es mandar obedeciendo”. Pero luego agregó: “no tomar casillas y urnas”.

Durante los dos días de consulta hubo diversos tipos de protestas que Pie de Página documentó. Desde la quema de casillas, el voceo, volanteo, hasta el ejercicio de asambleas comunitarias que impidieron la instalación de urnas y levantaron sus propias actas en rechazo, como fue el caso de Hueyapan y del propio Huexca, epicentro del conflicto.

Ante el anuncio presidencial, Teresa Castellanos, habitante de Huexca, insiste en que los afectados directamente ya dijeron que no.

“¿Por qué no dan el conteo real de las comunidades?”, pregunta.

“Para nosotros eso no tiene validez, porque fueron juez y parte. Mientras los pueblos decidan que no, debe respetarnos”, reitera.

Benjamín Zapata, bisnieto del Caudillo del Sur, asegura que con este resultado quedan pisoteados los ideales agrarios del líder revolucionario:

“Vamos a defender la tierra y el agua no se la van a llevar”, afirma. El municipio donde nació el zapatismo, Villa de Ayala, tendría que legar su agua para la termoeléctrica.

“Puro pueblo indígena, que quería a mi bisabuelo, votó por el no”, apunta.

Quema de boletas en Amilcingo, dirante la segunda jornada de la consulta ciudadana.

La noche del domingo, Hugo Éric Flores Cervantes, delegado del gobierno federal en Morelos, y Diana Álvarez Maury, titular de la Subsecretaría de Desarrollo Democrático y Participación Social de la Secretaría de Gobernación, resaltaron desde Cuernavaca la limpieza y afluencia de la consulta sobre la termoeléctrica.

Pero en Huexca, y en la región oriente de Morelos, diversas organizaciones, colectivos y asambleas comunitarias se movilizaron para recabar la información del conteo en sus casillas.

Y los resultados con fotografía de actas fueron fluyendo. Primero llegó la información de Tepoztlán, pueblo históricamente combativo y afectado por la ampliación de una autopista que daría conectividad a la termoeléctrica. Por el No: 765; por el Sí: 272.

Jorge Zapata, nieto del Caudillo del Sur, dio a conocer por redes una cifra rotunda sobre Villa de Ayala. Por el No: 662. Por el Sí: 33. Tres nulos.

En el centro de Cuautla: 3 mil 943 votos en contra y 3 mil 888 a favor.

Una hora antes de la conferencia de Hugo Éric Flores Cervantes, los pobladores de Amilcingo rezaban el Novenario de Samir Flores, cuyo asesinato el miércoles pasado encendió la indignación ante la consulta.

“Esto pasó por lo de Samir”, dice Teresa Castellanos.

Alrededor de quinientas personas rezan: ruega por él.

Atole, pan, olor a flores recorren el nutrido rezo por Samir, que luego se convierte en asamblea.

Hugo Eric Flores se refirió a la protesta de Amilcingo como “vandalizar”. También habló de “hostigamiento”, “presión en algunas mesas”, “acarreo de votantes”. Amilcingo había reiterado en la mañana del domingo que la toma de casillas se hizo sin violencia contra personas, también hablaron del constante acoso de helicópteros de la policía. El delegado del gobierno contabilizó siete casillas no instaladas: Jantetelco, Temoac y Huexca. En todos estos puntos, la población que detuvo la instalación de casillas insistía: “Samir vive, la lucha sigue”.

Casilla instalada en el centro de Cuernavaca, Morelos.

La diferencia del sentir entre los pueblos afectados directamente por el Proyecto Integral Morelos y los municipios alejados comenzó a resaltar. Por ejemplo, Yautepec: mil 82 a favor y 294 en contra. O Jiutepec: 588 por el sí y 249 por el no.

Flores Cervantes habló de la asamblea de la comunidad de Hueyapan y su negativa a la instalación de casilla. No dijo que la asamblea determinó un No colectivo contra la termoeléctrica.

Pero este no fue el ejercicio colectivo más interesante. El primer pueblo que comenzó a realizar una asamblea por usos y costumbres en contra de la termoeléctrica fue el epicentro del conflicto, el lugar donde la termoeléctrica fue impuesta. Por la mañana del domingo, filas de personas, más mujeres que hombres, pasaron a estampar su firma en el acta de asamblea, recargadas en el kiosco del pueblo:

Tres mujeres de Huexca firmaron el acta de asamblea por el No a la termoeléctrica. Explicaron por qué prefieren manifestarse así y no con una urna:

“Nos pueden robar nuestros votos. Y así, hablo por mí. Tengo nietos e hijos y me preocupa su futuro. Al señor presidente le digo, viví en Tabasco y mi voto fue para él, que no me falle”, dice Justina Santibáñez.

“Somos pueblo, él dijo que no nos iba a fallar. Y aquí estamos reunidos”, advierte.

“Lo hacemos por usos y costumbres, como comunidad. Algunos que estaban a favor ya están firmando que no quieren la termoeléctrica”, añade Aurora Valdepeña.

Usos y costumbres en Huexca es tratar los temas en asamblea, explica Aurora: “no que una persona tome la decisión, sino el pueblo. El gobierno debe tomar en cuenta eso, porque el pueblo siempre se ha regido así”.

“Decía que no iba a fallarle al pueblo, aquí está el pueblo, el pueblo de Huexca”.


Cuernavaca es un imán del turismo.

Raspados y helados, globos flotantes y las casillas de la consulta resguardadas por granaderos, al igual que en el centro de Cuautla. Y en las afueras de Huexca.

Las activistas Luisa Elena, escritora, y Ari, feminista y estudiante, reparten volantes a muchas otras personas alrededor de la casilla. El rostro de Samir Flores se enfrenta a las cartulinas que promueven el voto. Denuncian que la propia boleta traía información a favor de la termoeléctrica: “esto es ilegal, fueron parciales”.

Personas de diversos perfiles explican por qué votan por el sí:

Enrique Teheran, sindicalista electricista de Cuernavaca, votó por el sí: “ya se gastó bastante dinero por esa termoeléctrica. Bastantes especialistas han dado su punto de vista.

“En las conferencias matutinas del presidente dicen que no van a tocar el agua. Hay que apoyar al gobierno”.

“Sí: es necesario tener esa planta, para tener luz eléctrica. Que haya desarrollo y progreso en el estado, está muy rezagado”, asegura un joven de cerca de 20 años, con ropa deportiva.

“Por el sí, que genere nuevos empleos, nueva electricidad”.

¬-“¿Conoces Huexca?”.

-“No”.

-“¿Los daños?”

-“Sí, puede afectar en la naturaleza pero no tanto, por eso tiene permisos”.

Una mujer mayor de Cuernavaca no da nombre pero sí opinión: “al presidente se le han echado encima, no es justo eso, está muy mal. El presidente no tiene la culpa que hayan matado a este señor (Samir), se oponen, hay alguien detrás”.

Una mujer de ojos azules accede a dar su opinión y su nombre, Blanca Estela Castillo: “Por supuesto que sí: este país tiene que crecer, tiene que avanzar. El decir que sí es un proyecto de vida, nos va a abaratar la vida. No daña el ecosistema ni al agua. Es beneficio para todos los morelenses”.

La mayor parte de personas entrevistadas aseguraron votar por el sí. No conocían Huexca o ni sabían dónde está. Repetían mensajes reiterados por el presidente.

“Yo no le veo nada en contra. Todo lo veo a favor, o sea…”

El domingo continuaron las protestas en comunidades como Amayuca.

El Novenario de Samir se transforma en una asamblea informativa. Hay medio millar de personas.

“No se desanimen si gana el sí”, dice Teresa Castellanos.

Una comisión de Huexca se para enfrente de todos y después de reiterar la consigna por la vida de Samir.

“No importa lo que digan allá afuera, en Huexca ya hicimos un acta de asamblea y ganó el no”, dice, “nosotros ya decidimos que se cancela la termoeléctrica”.

Aquellos que según el gobierno hicieron “vandalización”, mujeres jóvenes, hombres campesinos, escuchan y deliberan frente a las flores y los cirios de su amigo asesinado.

“…nuestra lucha sigue”.

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Periodista independiente #CaminamosPreguntando Maestra en Comunicación y cambio social.
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Cronista de sublevaciones y movimientos socioambientales. Ha publicado en Proceso,
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