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Caetano Veloso, un concierto con platos y lijas

El músico brasileño Caetano Veloso se presentó por primera vez en la Universidad Nacional Autónoma de México. Durante el primer día del Festival Cantares, Caetano y sus tres hijos presentaron Ofertório

Por: María Ruiz
Fotos: Daniel Lobato

¡Goya, goya!, la gente corea la porra universitaria, que nunca falta en los eventos en la UNAM. Pero este sábado, la porra precede al músico brasileño Caetano Veloso, quien junto con sus tres hijos se presenta en las islas de Ciudad Universitaria.

A la familia Veloso le toca cerrar el primer día del Festival Cantares con su más reciente show: “Ofertório”.

Ofertório es un álbum de 2018, hecho en familia, donde se escuchan las guitarras, las voces, los platos y las lijas de tres de los hijos de Caetano: Zeca, Moreno y Tom Veloso. 

“Es para mi y para mis hijos una gloria estar aquí en la Ciudad de México. Este show ha sido imaginado como una celebración de la reproducción” dice en español Caetano.

Unas mil personas escuchan emocionadas bajo el sol, entre sombrillas, pancartas con mensajes de “Lula Libre” y banderas de Brasil a la leyenda musical. Sentados en el piso o parados con sombreros de palma: corean suavecito las canciones de Caetano que resuenan en toda la Ciudad Universitaria.

Muchos de los asistentes eran brasileños y aprovecharon el concierto para mostrar sus exigencias políticas.

Los Veloso invitan a romancear con sus canciones. Parejas abrazadas balancean sus cuerpos, de un lado a otro, sonrientes, con la voz y el piano de Tom Veloso, cantando Todo Homem.

Como por la tercera canción, empieza la samba. Caetano, baila desde su silla, como si su cuerpo no lo pudiera evitar, y Moreno da ritmo al Vaos Vindas al son de un plato con un cuchillo. Moreno Veloso es un prodigio: a los nueve años, compuso con su papá su primera canción. Ahora, no sólo toca platos, también interpreta sus canciones con dos gruesos pedazos de lija.

De entre todos los Veloso, es Tom el primero en tomar el escenario y ponerse a bailar. Los aplausos suenan al ritmo de las canciones, como si el público hubiera practicado antes para no perder el compás.

Un chico acaba de llegar y pregunta a sus amigos: “¿y él quién es?”. Una señora voltea indignada y responde: “Caetano es uno de los más grandes cantautores, junto a João Gilberto.” 

La música sigue y al tocar Alexandrino el público baila. Un, dos, tres, cuatro. Mueven los cuerpos tímidamente. Un dos tres cuatro. Aplausos y ovaciones.

Ya cuando está por terminar, Caetano regala a México un homenaje a João Gilberto: “Bésame, bésame mucho” canta Caetano. La gente lo corea como susurro cariñoso. A Bésame Mucho le sigue “Cucurrucucu Paloma”.

Los Veloso se despiden con una samba tradicional de Río de Janeiro. La Ciudad Universitaria baila sin parar.

Caetano y Moreno Veloso bailando en el Festival Cantares.


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