Al expresidente brasileño lo acusan de intento de golpe de Estado y abolición del Estado democrático de derecho. Si lo declaran culpable, podría pasar más de 20 años en prisión
Texto: Redacción
Foto: Chris Kleponis / Alamy Live news
CIUDAD DE MÉXICO. – La justicia brasileña determinó que el expresidente Jair Bolsonaro tendrá que ir a juicio acusado de cometer intento de golpe de Estado y abolición del Estado democrático de derecho por los ataques violentos que sus simpatizantes realizaron en la sede de los tres poderes de Brasil el 8 de enero de 2023.
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Junto a Bolsonaro, la justicia brasileña acusó a cuatro exministros suyos: Walter Braga Netto (Casa Civil), Anderson Torres (Justicia), Paulo Sérgio Nogueira (Defensa) y Augusto Heleno (Gabinete de Seguridad Institucional). También figuran en la acusación el teniente coronel y exasistente de Bolsonaro, Mauro Cid; el diputado y expresidente de la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin), Alexandre Ramagem (PL-RJ); y el almirante Almir Garnier, excomandante de la Marina durante su gobierno.
Todos ellos tendrán que responder por los cargos de organización criminal armada, tentativa de abolición violenta del Estado Democrático de Derecho, golpe de Estado, daños calificados por violencia y amenaza grave contra el patrimonio de la Unión y con perjuicio considerable a la víctima y deterioro de los bienes enumerados.
Las penas que podrían imponérseles en caso de ser declarados culpables van de los 20 a 26 años de prisión.
De acuerdo con el resolutivo de la Primera Sala del Supremo Tribunal Federal de Brasil, la denuncia presentada por la Procuraduría General de la República de ese país se basó en 474 denuncias que narraron la misma versión de los hechos de aquél 8 de enero.
De éstas denuncias, expresó el ministro Alexandre de Moraes, se han obtenido 251 condenas y 4 absoluciones, y actualmente continúan 219 procesos penales abiertos.
En una de esas denuncias se incluyen las declaraciones de el general Marco Antonio Freire Gomes y el brigadier Carlos Baptista Junior, quienes afirmaron que el gobierno de Bolsonaro convocó a la cúpula militar de Brasil para efectuar el golpe de Estado. Ambos militares, que comandaban respectivamente el Ejército y la Aeronáutica, se negaron a participar en ello.
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Por otro lado, el ministro Flávio Dino respondió a los señalamientos de que la apertura del proceso era desproporcionada y jurídicamente inviable porque durante los ataques no hubo muertos. En su exposición, el ministro recordó el golpe de estado del 1 de abril de 1964, donde «los muertos llegaron después».
“Este tipo de argumento es un ataque a las familias que perdieron a sus seres queridos durante un período oscuro de nuestra historia”, precisó el juez, y agregó que «la denuncia tiene los atributos esenciales de materialidad y viabilidad, ya que hubo violencia y esta pudo haber causado enormes daños».
Por su parte, la ministra Carmen Lúcia reiteró que las instituciones brasileñas necesitan «mirar atrás desde el día 8 para revelar esta maquinaria que intentó desmantelar la democracia”. Y agregó:
“Brasil necesita saber qué pasó. Quien cometió el crimen debe pagar por ello”.
Ahora, tras aceptar la denuncia, se investigará la carpeta integrada por la Procuraduría General de la República y se citará a comparecer a los imputados y sus abogados. Después de esto, los ministros del Tribunal decidirán si son culpables o no. En caso de que los acusados sean declarados culpables, se les impondrá una sentencia de forma individual.
En una conferencia de prensa posterior al fallo del Tribunal, el expresidente (y ahora senador) Jair Bolsonaro criticó la decisión de los ministros, y argumentó que la denuncia en su contra es injusta pues públicamente criticó «el vandalismo» del 8 de enero.
“No tenía ninguna intención de crear caos”, aseguró. Y agregó:
«¿Soy golpista? El 8 de enero estaba en Estados Unidos. Y una de las acusaciones contra mí es la destrucción del patrimonio público. Solo si es por telepatía”. Según su declaración, al expresidente no se le podría acusar de golpe deEstado porque viajó a los Estados Unidos para evitar entregarle la banda presidencial a Luiz Inácio Lula da Silva.
Según Bolsonaro, él se fue a Estados Unidos porque si no lo habrían arrestado o asesinado. “Dios quiso que no estuviera aquí», aseguró.
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