–¡Ya quiero regresar con mis niños! Me dicen los doctores que ya merito, que me aguante otro poquito–, suelta con una carcajada la mujer que ha estado confinada los últimos 11 meses; lejos del templo que desde hace 30 años está a su cargo.
Recién vacunada, Teo espera volver a dar catecismo en El Palmar












