Apicultura en territorio maya: las mieles de un ecosistema sano

21 mayo, 2021

Hace dos años y medio, las familias apicultoras del territorio maya expusieron puntualmente al gobierno federal los peligros que acechaban a los polinizadores, entre ellos, las deforestación. Al  día de hoy el panorama no ha cambiado.

Texto y fotos: Robin Canul

MÉRIDA, YUCATÁN.- Para los apicultores, sentarse a la mesa con el gobierno federal fue un hecho histórico. El 17 de diciembre de 2018, una comitiva de la Alianza Maya por las Abejas Kaabnálo’on viajó a la ciudad de México para exponer el panorama que enfrentan las familias mayas apicultoras. 

Representantes de las diferentes regiones apícolas de Campeche, Yucatán y Quintana Roo llevaron expedientes particulares sobre las principales amenazas a su labor. Ante diversos funcionarios federales de la actual administración del gobierno federal, denunciaron: la deforestación, el uso indiscriminado de plaguicidas y otras industrias.

Al interior de las oficinas de la SADER, Leydy Pech —apicultora de abejas Xunan Kab, y quien fue recientemente reconocida con el Premio Goldman 2020 por su labor en la defensa de la vida— expuso que en la Península de Yucatán está creciendo la deforestación y recalcó que el municipio de Hopelchén, Campeche, es uno de los más deforestados a nivel nacional. “Esto se debe a los espacios que se han abierto para la agricultura a gran escala. Es muy triste que tengamos que vivir las consecuencias de un modelo de desarrollo que fue planteado sin tomar en cuenta nuestra condición de vida”, puntualizó.

La Alianza expuso que una de las causas cruciales en el cambio drástico del panorama socio-ambiental, y que padecen principalmente las familias mayas en la región, se debe a la siembra de soya transgénica y al gran apoyo de subsidios que destinan las dependencias federales al sector agroindustrial.  

José Eduardo Moo, integrante de La Flor del Tajonal en Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo, expuso que el gran sueño de los apicultores era que para finales de 2020 por fin el gobierno federal reconozca a la apicultura como una actividad preponderante en la generación de divisas e ingresos de las familias campesinas, y como un actividad que en beneficio de la protección del patrimonio socio cultural y natural. José Eduardo habló sobre la urgencia de la participación activa de apicultoras y apicultores en la toma de decisiones y la construcción de políticas públicas, “nosotros estamos buscando rescatar el sistema milpero contemporáneo, donde también está integrada la apicultura”, señaló.

En diciembre de 2018, integrantes de la Alianza Maya por las Abejas Kaabnálo’on, se reunieron con diversos representantes del gobierno federal en las oficinas centrales de la SADER.

Dicha reunión se llevó acabo ante funcionarios públicos, representación de las dependencias SADER, SEMARNAT, COFEPRIS, SEGALMEX, CONAFOR, INECC, INPI, PROCURADURIA AGRARIA, RAN, CONANP y CIBIOGEM y expusieron que uno de los temas prioritarios es que se frene de tajo la deforestación en el sureste mexicano, ya que las abejas y las familias mayas necesitan de esos ecosistemas para asegurar una buena producción. Otra petición formal fue la prohibición de las fumigaciones aéreas con especial énfasis al uso de sustancias que afectan de forma directa a las abejas y otros polinizadores (Neonicotinoides y Fipronil).

Y a dos años y medio de haber entregado sus peticiones en las oficinas centrales de la SADER, la Alianza Maya por las Abejas Kaabnálo’on, en el marco del Día Mundial de las Abejas, emitió un comunicado urgiendo acciones coordinadas entre los tres niveles de gobierno, las instituciones académicas y la sociedad civil en general.

“Hoy 20 de mayo, día mundial de las abejas, no podemos celebrar, porque con tristeza somos testigos, en nuestro vivir diario, que son las abejas las primeras en perecer ante los impactos generados por las diferentes actividades que promueve ese modelo de desarrollo y que también acaba con el resto de la biodiversidad en nuestro territorio”. 

La Kaabnálo’on denunció que actividades como la agroindustria, las megagranjas porcícolas y avícolas, los mega desarrollos turísticos e inmobiliarios, la industria energética y la industria alimentaria, han provocado el despojo de la tierra, la fragmentación del tejido social, problemas en nuestra salud, la deforestación masiva de la selva, la muerte de millones de polinizadores, la contaminación del agua y el suelo, la pérdida de identidad en nuestros pueblos y ha cambiado la armonía de los ciclos naturales.

Las demandas del sector apícola apuntan a mirar al territorio de forma integral y difieren de la implementación de megaproyectos, como el permiso para la siembra de soya transgénica que solicitó la empresa Monsanto y que trastoca las regiones de Campeche, Yucatán y Quintana Roo dentro del polígono solicitado.

Apicultora maya. Foto: Robin Canul

La Alianza exige puntualmente:

1. Una articulación urgente y coherente entre las instancias del gobierno federal y gobiernos estatales, para establecer nuevas estrategias a través de diálogos transversales, desde sus realidades, respetando sus derechos como pueblo maya.

2. Generar un programa federal, con direcciones estatales y municipales, para la protección de polinizadores, incluyendo sus propuestas para la protección de las abejas.

3. Generar protocolos eficientes de monitoreo permanente para el cumplimiento del decreto sobre la prohibición del uso de glifosato en el país.

4. Actualizar la lista de plaguicidas prohibidos, considerados altamente peligrosos en otros países, como los neonicotinoides.

5. Generar programas comunitarios que les permitan transitar hacia sistemas agroecológicos integrales para procurar nuestra soberanía alimentaria. Esto incluye el replanteamiento del programa “Sembrando Vida” y la inclusión de la apicultura.

6. Que se tomen en cuenta las evidencias y estudios científicos generados por los expertos que nos respaldan, dentro de la construcción de políticas públicas hacia la protección de polinizadores.

7. Que se atienda a la brevedad y con justicia, las denuncias y amparos que han emitido en los últimos años en la península de Yucatán, por la deforestación y el cambio de uso de suelo para la agroindustria, las granjas porcícolas y los desarrollos inmobiliarios.

8. Que se genere y apoye nuevas vías alternas y justas para el mercado de la miel y sus derivados, a nivel local, nacional e internacional, incluyendo campañas de difusión masiva sobre los beneficios de la miel como alimento. Una vez más esperan la respuesta urgente a sus peticiones. Las y los apicultores seguirán trabajando dignamente desde nuestras comunidades para proteger la vida de nuestro territorio maya

La Alianza Kaabnalo’on, informó que están conformados por más de 12 colectivos y 760 integrantes, en 83 comunidades de la península. Su organización, sostienen que surge para analizar y proponer una agenda de acciones que favorezcan la protección de las abejas y la selva e informaron que actualmente las más de 6 millones de hectáreas de la selva maya, se encuentran distribuida en 1368 ejidos de la Península de Yucatán, por esta causa sostienen que es importante mantener la tenencia de tierra con uso común y frenar la venta desmedida.

Actualmente la Península de Yucatán enfrenta grandes retos y cambios acelerados, sobre todo para las familias mayas que a lo largo de los estados de Campeche, Yucatán y Quintana Roo, se ven inmersos en la propuesta gubernamental de Reordenamiento Territorial del Sureste, otra política pública que justifica que definirá las reglas del uso de suelo y argumenta que evitará el desorden, la corrupción y que se respeten los planes de desarrollo urbano en los estados mencionados.

Apicultor maya. Foto: Robin Canul

Es importante mencionar que en el estudio “Tres décadas de privatización y despojo de la propiedad social en la Península de Yucatán” de Gabriela Torres-Mazuera, se expone las consecuencias de las modificaciones a la Ley Agraria en 1992 y hasta mayo de 2019, en Campeche, Quintana Roo y Yucatán. Torres Mazuera refiere que un total de 22 mil 660 parcelas, con una superficie de 192,600 hectáreas de tierra dejaron de ser de propiedad social y se convirtieron en propiedad privada y que entre 1994 y 2018, y aunado a ese proceso, 355,304 ha de tierras de uso común ejidal fueron parceladas en la región y apropiadas por diversos actores del sector ejidal, gubernamental y empresarial. A la par, otra superficie considerable ha pasado a manos privadas: la de los terrenos baldíos y terrenos nacionales. (consultar documento)

Un radiografía que expone el estudio de caso del pueblo maya de Hopelchén, Campeche y las consecuencias de la implementación del modelo de agricultura industrial, basado en la siembra de transgénicos es el documental ¿Qué les pasó a las abejas?, documento que se encuentra en diversas salas de cine y espacios comunitarios en México.  

Fotoperiodista en Yucatán

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