José Ramón Fernández el soldado desconocido de la Cuarta Transformación

10 mayo, 2026

El mundial está a la vuelta de la esquina e, inevitablemente, la nostalgia nos trae a la memoria a “Los Protagonistas” de José Ramón Fernández. Sin embargo, también es un buen momento para hablar de sus aportaciones a la transformación del país

Por Rogelio López*

Tenía entre 12 y 13 años; salía de la secundaria a la 1:40 y veinte minutos después ya estaba en casa listo para comer. Antes, me quitaba el uniforme de la escuela secundaria diurna: chazarilla blanca, suéter verde y pantalón gris príncipe de Gales.

Mientras hacía todo esto, la radio sintonizaba el 1260 AM, Radio ACIR. El programa se llamaba Los Protagonistas en vivo y era conducido por José Ramón Fernández. Era un noticiero en el que participaba casi todo el equipo de DeporTV, el resumen dominical de Canal 13. Mi sección favorita era el resumen de la Primera División; un año antes —1991— los Pumas se habían coronado campeones gracias al golazo del Tuca.

Durante hora y media, escuchaba las discusiones sobre fútbol, básquetbol, béisbol, automovilismo e, incluso, toros o ciclismo. En este último, la figura era el regiomontano Raúl Alcalá, quien ganaba la Vuelta a México. Esa era mi forma de enterarme de los sucesos deportivos relevantes: las finales de fútbol, mundiales, olimpiadas, los partidos de Michael Jordan, la rivalidad entre Prost y Senna o los triunfos de Miguel Indurain.

En estas últimas semanas, ha resonado el nombre de José Ramón Fernández, debido a la presentación de su libro El Protagonista, donde narra 50 años de trayectoria y diversas anécdotas.

José Ramón Fernández formó un equipo de periodismo deportivo identificado como “Los Protagonistas”, nombre que también llevaba el programa especial emitido cada dos años en el marco del Mundial de Fútbol o las Olimpiadas. Su formato, novedoso en México y en el mundo, incluía, además de los resúmenes y análisis de los partidos de fútbol, cápsulas culturales —realizadas por Silvana Galván— y reportajes de “color” creados por Óscar Cadena y que, posteriormente, hizo suyos David Faitelson —quien, tras su llegada a Televisa, se ha convertido en un apestado del clan de Joserra—. Sin embargo, el mayor impacto fue integrar sketches de comedia, con la participación de Andrés Bustamante, el Güiri Güiri, Víctor Trujillo y Ausencio Cruz. Estos dos últimos formaron una gran pareja en “Tienda tras tienda” y “La Caravana”, este último un homenaje al teatro de carpas de la primera mitad del siglo XX. En ese programa nacieron personajes que marcaron toda una época, como Brozo, Jony Latino y Margarito, el Junior, Estetoscopio Medina, Valente Campillo. El éxito fue tal que Televisa —la competencia de TV Azteca— copió la fórmula para reproducirla; incluso contrataron a Víctor Trujillo, quien, en su personaje de Brozo, intentaba sin éxito revivir sus viejas glorias en Imevisión y TV Azteca. El resultado fue un refrito insufrible.

José Ramón y sus aportaciones a la 4T

Para un sector importante de la izquierda mexicana, José Ramón es un personaje que se identifica plenamente con el statu quo que privó en el periodo neoliberal. Creo que es importante reconocer, desde el progresismo, que su labor, en cierta forma, contribuyó al cambio de régimen político en nuestro país. Que quede claro: José Ramón en absoluto es un referente de la izquierda; al contrario, en muchos aspectos es ejemplo de las prácticas conservadoras, un “tirano” como jefe y, evidentemente, no es simpatizante de la 4T; de hecho, generalmente se expresa de forma crítica del gobierno.

No obstante, este comunicador, nacido en Puebla, hijo de inmigrantes españoles, ha sido cercano a figuras de la derecha más rancia, como Carlos Alazraki —el fundador de Atypical TV—, quien fuera su amigo y jefe en Imevisión, antes de llamarse de esa forma. Tiene en su historial haber participado en el movimiento estudiantil de 1968 en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla —BUAP—, donde fue dirigente estudiantil en la carrera de Administración de Empresas. Y no, por este activismo no fue a dar a Lecumberri, como otros líderes estudiantiles identificados plenamente con la izquierda.

Aun así, considero que el trabajo de José Ramón indirectamente influyó en el cambio de régimen. Joserra se enfrentó a uno de los pilares del régimen priista: Televisa. Esto no es poca cosa, si consideramos que esta empresa, en su momento, fue la cadena más importante de medios audiovisuales en habla hispana en el mundo, cuyo dueño, el “Tigre” Azcárraga, se asumió abiertamente como un soldado del PRI, el partido que por más de 60 años se mantuvo en el poder.

Televisa era todopoderosa. En distintas partes del mundo se reproducían las telenovelas mexicanas; ni qué decir de la influencia del Chavo del 8 y los personajes de Roberto Gómez Bolaños, “Chespirito”, en América Latina. En el plano deportivo, Televisa tenía los derechos de transmisión de la selección mexicana. Hasta la década de los noventa, solo esta empresa podía transmitir los partidos del “Tri”.

El gran mérito de José Ramón fue enfrentarse en condiciones de desigualdad desde una televisora propiedad del Estado mexicano: Imevisión. Desde esta plataforma creó una de las rivalidades más importantes del fútbol mexicano, la de Pumas contra el América, como él mismo ha narrado en distintas ocasiones. Al mismo tiempo, la televisora del Ajusco transmitía los partidos de las Chivas de Guadalajara, también acérrimo rival del América; esta rivalidad se trasladaba a las televisoras.

Los Cachirules, el reflejo de la política priista en el fútbol

Otra de las contribuciones de José Ramón fue exhibir la corrupción del fútbol mexicano. La Federación Mexicana de Fútbol registró en selecciones con límite de edad a jugadores mayores, alterando las actas de nacimiento y mintiendo en la edad real de los jugadores, una práctica que, en muchos sentidos, era el reflejo de la actuación de la clase política y empresarial mexicana durante el régimen priista. El caso se conoció como “Los Cachirules” y fue investigado por Toño Moreno y Alfredo Ruiz, y dado a conocer por José Ramón en el año de 1988. Al respecto de este caso, aparentemente, en un primer momento la FIFA no tomaba la decisión de sancionar al fútbol de nuestro país y excluir a México del Mundial de Italia 90. Fue hasta que los directivos de la Femexfut, verdaderos “mirreyes”, alardearon públicamente que la FIFA no haría nada porque tenían una excelente relación con el organismo (recordemos que dos años antes México fue sede del Mundial y que Guillermo Cañedo, un empresario del fútbol mexicano con fuertes vínculos con Televisa, se desempeñó en aquellos años como vicepresidente de la FIFA). Esa arrogancia parece ser que fue la razón principal para establecer el castigo.

Durante mucho tiempo se culpó a José Ramón de la penalización al Tricolor; criticaban que hubiera destapado aquel escándalo a sabiendas de que tendría consecuencias. De hecho, él fue objeto de represalias; y junto a su compañero Carlos Albert, no recibieron la acreditación para asistir al Mundial de Italia 1990. Solo para el anecdotario: Carlos Albert, exfutbolista profesional, tuvo que retirarse del fútbol muy joven porque osó organizar un sindicato de futbolistas profesionales, a través del cual buscaba mejorar las condiciones laborales de los futbolistas. Su castigo fue el veto en todos los equipos, obligándolo a retirarse del fútbol profesional. De este hecho han pasado casi 60 años y los futbolistas profesionales en México siguen sin tener un sindicato que vele por sus intereses, tal como ocurre en otros países.

El quiebre del monopolio

El trabajo de José Ramón en los noventa fue determinante para quebrar el monopolio del control de la selección nacional que tenía Televisa. Este proceso coincidió con la privatización de Imevisión y la creación de TV Azteca en 1993 por Ricardo Salinas Pliego (quien, no olvidemos, logró completar el pago por la televisora gracias a un préstamo que aún reclama Raúl Salinas de Gortari, hermano del presidente Carlos Salinas). En esa década, TV Azteca pudo transmitir partidos de la selección; el pastel se repartió entre dos.

Sin embargo, el antagonismo cultivado por José Ramón entre los Pumas y las Chivas contra el América se fue diluyendo una vez que Televisa compró los derechos de transmisión de ambos equipos. Para muchos fue un shock ver los partidos de Pumas de local narrados por el Perro Bermúdez, al mismo tiempo que los intercambios de jugadores entre los equipos ponía en entredicho la rivalidad.

Ya en TV Azteca, José Ramón logró mantener una posición crítica hasta donde pudo. Desafortunadamente para él, la nueva empresa terminaría por reproducir las mismas prácticas que antes criticaba a Televisa, como la multipropiedad; esto es, que un dueño de un equipo de fútbol pueda ser, a su vez, dueño de varios equipos de la Primera División. José Ramón fue uno de los más férreos críticos de Televisa por tener intereses en tres equipos (América, Necaxa y Atlante). Poco tiempo después, el dueño de la televisora donde ahora trabajaba, el evasor fiscal Ricardo Salinas Pliego, hacía lo mismo al poseer los equipos Morelia y Jaguares de Chiapas, y posteriormente haría lo mismo con Atlas y Mazatlán. Esto evidenciaba, una vez más, las incongruencias y la corrupción en el fútbol mexicano, propiciado en primer lugar por sus dueños.

Años después, José Ramón salió de TV Azteca y comenzó una nueva etapa en ESPN, donde está por cumplir 20 años. A sus ochenta años, sigue siendo un referente del periodismo deportivo y está por transmitir su Mundial número veintitrés.

Sin embargo, si le hacemos justicia a la frase que reproduce Jorge Valdano y que dice: “El fútbol es lo más importante de lo menos importante”, debemos reconocer que la aportación de Joserra a la transformación de nuestro país también fue la más importante de la menos importante. Y sí, los nostálgicos seguimos manteniendo la esperanza de que en el programa de clausura del Mundial escuchemos la voz del musculoso Hooligan preguntando por el “chaparritou”.

*Geógrafo y Dr. en Urbanismo

Portal periodístico independiente, conformado por una red de periodistas nacionales e internacionales expertos en temas sociales y de derechos humanos.