En una nueva escalada de tensiones diplomáticas en la región, Ecuador expulsó al embajador y al personal de la Embajada de Cuba en Quito, alineándose con la política de máxima presión impulsada por la administración de Donald Trump contra La Habana, en un contexto donde varios países latinoamericanos han cancelado sus acuerdos de cooperación con la isla
Texto: Gabriela Ruiz Agila
Fotos: Brigada de Solidaridad con Cuba Ec
ECUADOR. – “Ecuador ha decidido declarar persona non grata al embajador de la República de Cuba, señor Basilio Antonio Gutiérrez García, así como a los miembros del personal diplomático, consular y administrativo de esa misión diplomática”, comunicó el Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana de Ecuador el 4 de marzo de 2026 a través de su cuenta oficial.
Dio un plazo de 48 horas para que el embajador y todos los funcionarios de esa misión diplomática abandonen el territorio nacional. Al mismo tiempo, dio por terminadas las funciones de José María Borja López como embajador extraordinario y plenipotenciario de Ecuador ante el Gobierno cubano a través del Decreto Ejecutivo 317.
La diplomacia ecuatoriana bajo el gobierno de Daniel Noboa atraviesa un periodo de aislamiento regional, marcado por la ruptura total de relaciones con México y Cuba, y una relación altamente tensa con Colombia en términos de una guerra arancelaria.

La crisis que está viviendo Cuba “es una situación excepcional” que tiene como antecedente el Decreto del 29 de enero de 2026 del gobierno de Donald Trump con el que se declara a Cuba como una “amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad de Estados Unidos”, explicó el embajador Basilio Gutiérrez ante el grupo interparlamentario de Amistad Ecuador-Cuba.
Desde la Revolución cubana de 1959, la isla ha enfrentado una confrontación permanente con Estados Unidos. Gutiérrez calificó la actual crisis de Cuba como “el momento más peligroso desde la misma existencia de la Revolución, en 67 años”. ¿Cuáles son las razones?
“Ahora no existe la Unión Soviética ni existe el campo socialista, el que marcó un antes y un después en el mundo. Probablemente estamos viviendo todavía las consecuencias de la desaparición de la Unión Soviética y el campo socialista, que fue un esfuerzo por construir un mundo diferente —que por determinadas razones históricas— fracasó”, explicó.
El embajador Gutiérrez hizo una breve revisión histórica de las tensiones entre Estados Unidos y Cuba recordando que en octubre de 1962 tuvieron el respaldo de 43 misiles nucleares de alcance medio que se instalaron en Cuba, y que justamente evitó que Estados Unidos atacara militarmente después de la derrota de Playa Girón.
El temor de Washington era que Cuba se convirtiera en un ejemplo de resistencia que inspirara a otros pueblos a favor del modelo socialista. A partir de la Crisis de los Misiles de Cuba en 1962, las presiones económicas (bloqueos) y políticas han buscado debilitar al país. Cabe preguntarse entonces si el desabastecimiento de alimentos y medicinas en Cuba, la falta de luz eléctrica y otros recursos ¿responde a la estrategia de estrangulamiento político de Cuba?

Han existido varios momentos de tensión en las relaciones bilaterales. Hasta 1981, Estados Unidos respetó el acuerdo de no agresión a Cuba, cuando el gobierno de Ronald Reagan adoptó una postura de confrontación directa contra el gobierno de Fidel Castro, bajo la premisa de que Cuba era el brazo ejecutor de la Unión Soviética en el hemisferio.
Reagan patrocinó grupos y medios de comunicación como la Fundación Nacional Cubano Americana para difundir propaganda y noticias de corte antisocialista, endureció las sanciones comerciales para asfixiar la economía de la isla, prohibió viajes y envío de dinero, entre otras acciones militares como la invasión a Granada (1983).
Aunque el Plan Cóndor nació formalmente en 1975, la administración de Ronald Reagan revirtió la política de derechos humanos de Jimmy Carter. Reagan volvió a estrechar lazos con figuras clave del Cóndor, como Pinochet en Chile y la Junta Militar Argentina, a quienes veía como aliados estratégicos «necesarios» contra el comunismo.
Fidel Castro utilizó la comparación de Cuba con «otro Vietnam» para referirse a la capacidad de resistencia del pueblo cubano ante una posible invasión directa de Estados Unidos. Castro adoptó el concepto de «guerra de todo el pueblo», inspirado en gran medida por la doctrina vietnamita, donde cada ciudadano se convierte en un combatiente para hacer el país «inconquistable».

En apenas 60 días, la administración de Donald Trump ha desmantelado el andamiaje diplomático del siglo XXI para instaurar lo que analistas denominan el «orden de la fuerza». Los conflictos en Irán, Venezuela y Cuba responden a la estrategia diseñada para consolidar el control absoluto de los recursos críticos y extirpar cualquier vestigio de resistencia ideológica en el hemisferio occidental.
Las acciones recientes de la administración de Donald Trump (enero-marzo 2026) reflejan una política exterior de máxima presión y reconfiguración de mercados estratégicos. Con la «Operación Resolución Absoluta» en Venezuela y la ofensiva en Irán, Estados Unidos ha tomado el control de facto de las mayores reservas de crudo del planeta.
Este dominio se blindó entre el 4 y 5 de febrero con la firma del Acuerdo de Minerales Estratégicos con más de 50 naciones bajo una nueva «Reserva Estratégica». En América Latina los firmantes son Argentina, Ecuador, Perú, Paraguay y México. Se encuentran en negociación también República Dominicana, Brasil y Chile.
En este esquema de reconfiguración, Cuba se convirtió en un objetivo de limpieza ideológica: «Matar un ejemplo, destruir un paradigma de que es posible construir un mundo diferente», concluyó Gutiérrez en el que fuera su último discurso público en funciones.
Los acontecimientos convergen a la convocatoria de Trump a la Cumbre del Escudo de América, a llevarse a cabo el 7 de marzo en Miami. Dicha cumbre ¿es la formalización de un bloque regional donde la soberanía se subordina a la política de Estados Unidos?

El mandatario cubano Miguel Díaz-Canel y su canciller, Bruno Rodríguez, calificaron la medida de «arbitraria e injustificada», señalando que su personal siempre cumplió con las leyes locales. En Ecuador, ciudadanía y organizaciones se apostaron en los exteriores de la Embajada cubana con banderas y consignas en muestra de solidaridad.
Además de Ecuador, otros países han ejecutado salidas masivas o cancelaciones de misiones en lo que va de 2026:
En medio de este contexto regional, la diplomacia cubana también enfrenta embates en el terreno mediático. El embajador de Cuba en México, Eugenio Martínez Enríquez, rechazó enérgicamente las versiones difundidas por TV Azteca sobre una supuesta comercialización en la isla de la ayuda humanitaria enviada desde México.
A través de un posicionamiento difundido en redes sociales, el diplomático sostuvo que la información presentada por la televisora es falsa y afirmó que forma parte de una narrativa que busca distorsionar el destino real de los donativos enviados por el gobierno mexicano y por ciudadanos de ambos países. Martínez Enríquez explicó que la ayuda humanitaria tiene como objetivo apoyar a la población cubana en un contexto económico complejo, por lo que consideró que los señalamientos buscan desacreditar la solidaridad entre ambas naciones.
El diplomático cubano detalló que el material difundido mezcla de manera incorrecta productos mexicanos que sí se comercializan legalmente en la isla —mediante acuerdos comerciales legítimos entre empresas cubanas y proveedores mexicanos— con los artículos enviados como ayuda humanitaria. Martínez Enríquez afirmó que los donativos se distribuyen con prioridad entre sectores vulnerables, como mujeres embarazadas, niños, enfermos y adultos mayores.
«TV Azteca fabricó una mentira sobre Cuba usando como fuentes a supuestos testigos que no identifica. Las fotos de anaqueles con productos mexicanos son comunes en Cuba desde hace años en virtud de relaciones comerciales. Cualquier cubano conoce bien que es muy usual que en tiendas privadas y estatales se vendan productos que adquirieron mediante contratos comerciales en México, que pudieran ser marcas o formatos similares a los productos donados por México a Cuba en 2026», escribió el diplomático en sus redes sociales, reiterando el agradecimiento de Cuba hacia México por la ayuda recibida.
Para la administración Trump, la caída de Cuba sería el cierre simbólico de la Guerra Fría y el control total del Caribe, eliminando la base logística que históricamente ha servido a Rusia y China en la región. Si Cuba cae bajo estas condiciones, el «Escudo de América», ¿consolidaría la despensa exclusiva de minerales y energía para Estados Unidos desde América Latina?
Gabriela Ruiz Agila @GabyRuizMx Investigadora en prensa, migración y derechos humanos. Cronista. Es conocida como Madame Ho en poesía. Premios: Primer lugar en Premio Nacional de Periodismo Eugenio Espejo [Ecuador, 2017]; segundo lugar en el Concurso Nacional de Poesía Ismael Pérez Pazmiño con Escrituras de Viaje [Ecuador, 2016]; primer lugar en Crónica del Cincuentenario organizado por la UABC con Relato de una foránea [México, 2007].
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