Arco, la nueva película animada de Ugo Bienvenu, nos sumerge en una sociedad que escapó al cielo para sanar la tierra, donde los viajes en el tiempo son posibles pero las emociones, un bien escaso. A través del encuentro de dos niños de realidades opuestas, la cinta reflexiona sobre el amor, la memoria y el valor de lo que estamos dispuestos a perder
Texto: Andi Sarmiento
Foto: Tomada del trailer oficial
CIUDAD DE MÉXICO. – Arco es un filme animado del director francés Ugo Bienvenu que nos presenta una sociedad distópica y a su vez utópica sobre el amor y el futuro que construimos en base a las cosas a las que les damos valor.
La película está protagonizada por Arco, un niño que vive en una realidad en la cual los viajes en el tiempo son una posibilidad. Luego de que la humanidad haya agotado los recursos del suelo, decide trasladarse a las nubes, no buscando ahora explotar el mundo de los cielos sino desde una perspectiva de reivindicación; la tierra ya no es habitable y necesita regenerarse, por ello la sociedad decide elevarse en una dinámica menos agresiva y más autosustentable, rechazando una parte del progreso tecnológico que los puso en esa situación y retomando lo tradicional.
La principal característica de esta sociedad es que ha descubierto la forma de utilizar la luz para viajar en el tiempo. La gente no solo ha extraviado muchas cosas materiales sino que también se ha perdido a sí misma, ha perdido las emociones y conexiones fundamentales por ensimismarse en el sobreconsumo; por eso ahora es como si se buscara, por lo menos, recuperar las experiencias, poder volver a lo que se ha perdido.
Por otro lado tenemos a Iris, nuestra otra protagonista. Ella es una niña del año 2075 que vive en un momento en que los robots son la normalidad, han sustituido los trabajos convencionales y se han vuelto compañeros de la humanidad. Vive con su hermano bebé y con el robot bajo el cual están a cargo, dado que sus padres deben laborar en la ciudad diariamente. Se ubica en una época previa a la de Arco, en la que el calentamiento global le está cobrando las consecuencias a los seres humanos por su explotación e hiperconsumo; las casas y construcciones se encuentran dentro de domos que las protegen de los incendios de afuera, que son cada vez mayores y más voraces.
Así, los niños se complementan entre sí con sus distintas realidades, pues cada uno rechaza lo que el otro valora.
Uno está acostumbrado a vivir entre la comunidad al punto que llega a cansarle; realmente, dejando de lado los viajes en el tiempo y su ubicación en las nubes, no hay gran diferencia entre su modo de vida y el que nosotros, como personas promedio, podamos tener. La otra está habituada a una dinámica más individualista donde su interacción física con otras personas es escasa; esto llega a afectarla emocionalmente. No obstante, tiene mayor tiempo y recursos para explorar sus pasatiempos.
Al encontrarse, forman entre sí un balance, mismo que les ayuda a la resolución de las distintas adversidades que se les presentan. Dependiendo del valor que le dan a las cosas y de las prioridades que tiene cada uno es que se forma su realidad; cada quien valora lo que tiene en torno a sus carencias.
Igualmente, dicho balance genera una conexión entre los protagonistas que va progresando conforme su situación se va complicando. Así, la cinta funciona también como una representación del amor en una de sus formas más puras: desde la inocencia de la infancia. El lazo entre estos dos se fortalece gracias a que se ayudan mutuamente a canalizar sus miedos e inseguridades, se complementan y forman un equipo basado en la escucha y el interés genuino por ayudar al otro.
Por otro lado, el cariño entre los protagonistas surge en un entorno decadente, en el que parece que ya está todo perdido. Ante esa desesperanza, el amor y el fortalecimiento de los vínculos —no solo del par de niños, sino de los personajes en general— se vuelven la herramienta más natural para combatir la angustia.
A su vez, Arco nos habla sobre la espera y el anhelo hacia lo que no tenemos. Nos hace reflexionar sobre el tiempo que pasamos en búsqueda de lo que queremos ser o tener, comparado con el tiempo que nos damos para sentir nuestro presente; es decir, nos invita a pensar en esos momentos en los cuales nos centramos tanto en alcanzar lo que nos falta que no disfrutamos lo que ya existe en nuestro presente, ya sean objetos o personas.
Finalmente, esta no es una historia en donde existan personajes buenos o malos; se entiende que las adversidades, así como los logros, son producto de una colectividad. Por un lado, los problemas ambientales que guían la trama son consecuencia del actuar de toda una sociedad y, por otro lado, la solución a los conflictos se da de manera conjunta.
Con una narrativa similar a una película de Studio Ghibli, este filme resalta las relaciones humanas con la naturaleza, destacando los peligros de la voracidad que puede alcanzar la sociedad, pero reflejando que, dentro de todo, aún es posible que prevalezca el amor y la comunidad.
Esta película está disponible en todas las Cinetecas Nacionales.

Me gusta escribir lo que pienso y siempre busco formas de cambiar el mundo; siempre analizo y observo mi entorno y no puedo estar en un lugar por mucho tiempo
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