30 noviembre, 2025
Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe confirma que México fue el principal responsable de la reducción de la pobreza en la región durante 2024. Sin embargo, el organismo advierte que este avance no ha venido acompañado de una mejor distribución de la riqueza, ya que los niveles de concentración del ingreso se mantienen extremos
Texto: Jazmín Sandoval
Foto: Crisanta Espinosa Aguilar / Cuartoscuro
CIUDAD DE MÉXICO. – México se colocó como el país que más redujo la pobreza y la pobreza extrema en América Latina y el Caribe durante la última década, pero esa mejora convive con una desigualdad que permanece prácticamente incrustada en la estructura económica del país. Así lo advierte el informe Panorama Social de América Latina y el Caribe 2025: Cómo salir de la trampa de alta desigualdad, baja movilidad social y débil cohesión social, presentado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que deja claro que cualquier avance logrado hasta ahora sigue siendo frágil y puede revertirse.
El informe confirma que México registró en 2024 una disminución de 3.1 puntos porcentuales en pobreza y 0.6 puntos en pobreza extrema, un avance que por sí solo explicó 60% de la reducción total de la pobreza en toda la región. Brasil, la segunda economía más poblada, aportó otro 30%. El peso demográfico de ambos países inclinó por completo las cifras regionales, pero la mejora en México fue particularmente determinante.
A nivel regional, la CEPAL reportó que el 25.5% de la población (162 millones de personas) se encontraba en situación de pobreza por ingresos en 2024, la incidencia más baja desde que hay datos comparables. La pobreza extrema afectó al 9.8% (62 millones de personas).
José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la CEPAL, señaló que dos tercios del descenso de la pobreza mexicana derivaron del incremento de salarios, impulsado por un aumento del salario mínimo que, entre 2018 y 2025, alcanzó un crecimiento real de 135%. El resto provino de becas universales, apoyos económicos a grupos vulnerables y la ampliación de pensiones para personas mayores.
A nivel regional, Honduras encabezó la reducción de pobreza con una caída de 4.2%, seguida de Costa Rica y República Dominicana, con 3.3% cada una. México ocupó el cuarto lugar en avance porcentual, aunque con el mayor impacto en los totales regionales.
Más allá de los ingresos, la CEPAL reporta un descenso significativo de la pobreza multidimensional (que mide privaciones en educación, salud, vivienda y servicios), la cual cayó del 34.4% de la población en 2014 al 20.9% en 2024. No obstante, esta afecta más a niñas, niños, adolescentes, población rural y mujeres.
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El informe es contundente: mientras la pobreza retrocede, la desigualdad prácticamente se mantiene. En México, el 10% con más ingresos concentra 33.5% de toda la riqueza, mientras que el 10% más pobre subsiste con apenas 2% del ingreso nacional. A nivel regional, la concentración es aún más extrema: el 10% más rico capta el 34.2% del ingreso total, y el 10% más pobre solo el 1.7%. Esto convierte a América Latina y el Caribe en la región más desigual del mundo después de África Subsahariana, con un coeficiente de Gini que supera en 14 puntos porcentuales al promedio de la OCDE.
México logró reducir su índice de Gini de 0.50 a 0.43 en la última década, lo que equivale a una disminución de 14% en la desigualdad. Sin embargo, el informe advierte que estos avances podrían estancarse por la desaceleración global y la caída en los flujos de remesas, que mostraron una contracción anual de 5.5% al cierre de septiembre, afectando directamente a los hogares de menores ingresos.
El director de la División de Desarrollo Social de la CEPAL, Alberto Arenas, reconoció que los programas de transferencias han sido un soporte importante, pero advirtió que no resuelven la pobreza estructural. Incluso con becas, apoyos y pensiones, millones de familias siguen siendo vulnerables a cualquier choque económico.
El informe identifica que la región está atrapada en un círculo vicioso de alta desigualdad, baja movilidad social y débil cohesión social. Para romperlo, la CEPAL propone cinco estrategias clave:
Aunque México fue clave para reducir la pobreza regional, la CEPAL subraya que la distribución del ingreso sigue mostrando una concentración que no se ha movido en décadas. Incluso en un año de avances importantes, la riqueza continúa en manos de unos pocos.
El informe recuerda que, sin enfrentar la desigualdad de raíz, cada paso adelante puede convertirse en un retroceso ante cualquier crisis. La disminución de la pobreza es real, pero sigue siendo frágil. La desigualdad, en cambio, permanece firme.
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