50 historias de defensa de derechos y territorio

18 junio, 2020

La organización Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Trasnacional lanza la campaña #AssassinationWitness para denunciar, a nivel mundial, asesinatos de defensores de la vida y los derechos de las personas, y mostrar las luchas comunitarias que heredaron su pueblos. De México se cuenta la vida de Javier Valdez

Texto: Redacción Pie de Página

Foto: Especial

Marielle Franco, Berta Cáceres, Javier Valdez, Adolfo Olivas, Luis Marroquín. Ellas y ellos defensores del territorio, del agua, de las libertades de las personas, a ser, a tener servicios de salud, escuela. Ellas y ellos asesinados por defender la tierra y la vida digna de las personas.

En las últimas dos décadas en todo el mundo, al menos mil 558 personas entre 2002 y 2017 han sido asesinadas por la misma razón. Además en los últimos 20 años, 625 periodistas han sido asesinados por investigar el crimen y la corrupción, según datos recabados por la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Trasnacional.

Esta organización rinde un homenaje a estas defensoras y defensores con la publicación del libro Los rostros del asesinato: testimonio de las víctimas del crimen organizado. Y un sitio web que reúne 50 de sus historias -de 40 países- contadas por conocidos, amigos, familiares y miembros de su comunidad. 

Esto, con el entendido de que pese a la muerte, la lucha de las comunidades continúa. “Estas historias de las víctimas muestran cómo un asesinato puede también movilizar a las comunidades y alimentar la esperanza, pues la gente también reacciona a este tipo de asesinatos, retomando y organizándose a favor de las causas de la víctima”, dice la organización en un boletín distribuido para presentar el proyecto.

“El crimen organizado, del cuál los asesinatos son sólo una de sus manifestaciones, es un fenómeno complicado de entender y difícil de definir e investigar”, dijo Mark Shaw, director de la Iniciativa Global. “Pedimos a la comunidad internacional entender al crimen organizado como una fuerza que se opone a la integridad, a la tenacidad y a los principios de aquellos que han hecho frente a la injusticia y la corrupción y que, por ello, han pagado el precio más alto”. 

De México, la Iniciativa Global cuenta la vida de Javier Valdez, asesinado el 15 de mayo de 2017 por integrantes del crimen organizado. De él se cuenta:

“Javier Valdez fue un sociólogo y escritor que amaba la música, la literatura, la política, la lucha social y la poesía. Para él, ser periodista significaba luchar por la justicia social, incluso si era una lucha solitaria. Dirigió una pequeña sala de redacción que publicó un periódico semanal, Ríodoce, que se centró en las noticias y el análisis del narcotráfico.

«Al recibir el premio internacional de libertad de prensa del Comité para la Protección de los Periodistas en 2011, dijo: ‘En Ríodoce hemos experimentado una soledad macabra porque nada de lo que publicamos tiene eco o es seguido, y eso nos hace sentir más vulnerables … Este premio me hace sentir que tengo un refugio seguro, un lugar donde puedo sentirme menos solo’.

De América Latina también está la vida del periodista Adolfo Olivas, asesinado el 14 de agosto del 2005 en Nicaragua:

“Aproximadamente dos semanas antes de su asesinato, Olivas había comenzado a publicar una serie de artículos en La Prensa junto con su colega periodista y coautora Elizabeth Romero, informando sobre una célula de narcotráfico que opera en Estelí y otras partes de Nicaragua. Los resultados de su investigación mostraron cómo Nicaragua se había convertido en un centro internacional de tráfico de drogas. Hasta ahora, el país había sido considerado como una zona de tránsito de drogas, más que como un destino o mercado de reposición”.

Y la vida de Berta Cáceres, asesinada el 2 de marzo de 2016 en Honduras, por defender el territorio de los proyectos trasnacionales:

“Cáceres provenía de una larga línea de activistas, ninguno más pionero que su madre, quien se convirtió en la primera mujer en ser elegida gobernadora del departamento de Intibucá en 1981. Y que pasó a servir como congresista a nivel nacional. Como parte de su lucha por los derechos de los pueblos indígenas, Austra Flores fue una de las que lideró el impulso para que Honduras ratifique el Convenio sobre pueblos indígenas y tribales. (…) Berta o Bertita, como sus seres queridos a menudo se refieren a ella, heredaron la inclinación de su madre por romper las barreras. Bertita aprendió de mí en esta gran lucha. Aprendió a conocer las necesidades de todos los pueblos indígenas’.

O Marielle Franco, asesinada el 14 de marzo del 2018 en Rio de Janeiro, Brasil. La causa: defender los derechos de las mujeres afrodescendientes, particularmente aquellas que residían en favelas.

Cuando Marielle Franco le dijo a su compañera, Mônica Benício, que estaba jugando con la idea de postularse para el Ayuntamiento de Río de Janeiro, la reacción instintiva de Benício fue mala idea. Como una mujer afrobrasileña bisexual criada en un barrio pobre, Franco encarnó a varios de los grupos demográficos más vulnerables y marginados de Brasil. Y hablar a favor de estos grupos tan oprimidos seguramente la convertiría en algunos enemigos poderosos. Sabía que si ella ganaba un asiento, sería una posición realmente difícil, recordó Benício en un café en la pared en el vecindario de Tijuca, en el norte de Río. ‘Pero nunca se me ocurrió que podría costarle la vida a Marielle’.

Luis Marroquín, asesinado en Guatemala el 9 de mayo de 2018 por exigir acceso a los servicios básicos.

«Fue asesinado la mañana que daría un taller sobre responsabilidad cívica. Recibió nueve disparos. Marroquín era un activista indígena Maya Q’eqchi en la junta nacional del Comité de Desarrollo Campesino (CODECA). Una organización de base que lucha por los derechos indígenas en educación, salud, energía y tierra. Marroquín había trabajado con CODECA durante media década. Como coordinador para el este de Guatemala, desempeñó un papel fundamental en el crecimiento de la presencia regional de la organización.

«El mismo día, a unos 85 kilómetros de distancia, en la capital, Ciudad de Guatemala, la organización estaba presentando formalmente documentos para lanzar su propio partido político, el Movimiento por la Libertad de los Pueblos (MLP). El nuevo partido tenía como objetivo pasar de la política de protesta a darle forma en un cargo electo. El objetivo final del partido es convocar a una asamblea constitucional y volver a fundar Guatemala como un país verdaderamente plurinacional».

Puedes conocer el proyecto completo aquí

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