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18 de marzo: lo que la reforma no se llevó

Fotografías: Duilio Rodríguez

Esmeralda I pasa enfrente de la casa donde creció Lázaro Cárdenas. La Señorita “Expropiación Petrolera 2018” fue la primera de una serie de reinas de belleza que coronaron el festejo en Jiquilpan por los 80 años de la expropiación. Para llegar a este momento, cada reina tuvo que pasar su prueba: posar variados trajes y demostrar su belleza.

Lazaritos y Amalitas de distintas edades recorrieron la calle principal del pueblo, en el que las escuelas mostraron su creatividad en mosaicos y representaciones escénicas y cada tanto vitoreaban la imagen del general: “¡Viva Cárdenas!”. Aunque a decir de los jiquilpenses, esta no es su fiesta mayor. “La buena es la del 20 de noviembre”.

Desde temprano, los vecinos ocuparon sus lugares en bancos y sillas instalados en la calle principal del pueblo para mirar el desfile, en el que participaron estudiantes de todas las escuelas del municipio, funcionarios encabezados por el alcalde José Clemente Covarrubias, jubilados de la industria militar y una decena de reinas de belleza. La fiesta arrancó a las 10 de la mañana, amenizada con la banda Jacarandas.

Mientras Exxon, Shell, Chevron y British Petroleum y otra docena de empresas extranjeras compiten por bloques petroleros en el Golfo de México, en Jiquilpan. Las imágenes y frases del expresidente Cárdenas llenaron la fiesta del estadio 18 de marzo de una extraña ironía: “Gobierno o individuo que entrega los recursos naturales a empresas extranjeras traiciona a la patria”, se leía en una manta.

Los 80 años de la expropiación petrolera bien valieron un desfile, una feria y hasta una corrida especial en la plaza de toros de Jiquilpan. Pero pocos de los asistentes sabían bien qué festejaban. Después de ocho subastas, el gobierno mexicano ha firmado con empresas privadas 74 contratos para bloques en aguas someras y profundas y recursos terrestres y está en marcha la primera licitación de los yacimientos de gas shale en la Cuenca de Burgos.

El gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, y funcionarios del Ayuntamiento de Jiquilpan, esperaban el desfile en la primera fila del estadio 18 de marzo. Ahí llegaban los contingentes a saludar a las autoridades y después se dispersaban en la feria. Las reinas de belleza tuvieron poca suerte, porque fueron ubicadas en la fila de atrás de los funcionarios.

Trabajadores de distintas áreas del gobierno municipal también desfilaron uniformados. Algunas funcionarias valientes hicieron el recorrido con zapatos de tacón y jinetes de verdad cerraron el desfile. Al final de la fiesta, el gobernador encabezó la ceremonia solemne para encender la lámpara votiva en memoria del general.


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Fotógrafo, editor, interesado en arte, cine, arquitectura, literatura, la escalada en roca y de los deportes en general, menos el futbol. duiliorodriguez.com

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