14 años de Periodistas de a Pie

22 mayo, 2021

Llegué a la red un par de años después. En realidad no me imaginaba mucho formando parte de una red. Yo me formé en un periódico que exaltaba el individualismo: “tus colegas son tus enemigos, son a quienes debes vencer”, repetían. 

Lydiette Carrión

Yo no soy fundadora. Llegué a la red un par de años después. En realidad no me imaginaba mucho formando parte de una red. Yo me formé en un periódico que exaltaba el individualismo: “tus colegas son tus enemigos, son a quienes debes vencer”, repetían. 

Pero además de eso, siempre he sido un poco huraña y desconfiada. Luego estaba el desorden. Hasta hace dos años sigo preguntado si pertenezco a esta red o no: “¿De verdad no sabes?”, me responden. Pero nunca me dicen que sí o que no. Pero asumo que es una positiva ficta porque me siguen invitando a sus reuniones. Bueno, en los años anteriores, cuando había reuniones presenciales. 

Yo debo llevar más o menos 10 años vinculada a la Red Periodistas de a Pie. Y a Pie de Página casi desde que nació. No fue obra mía. Me invitaron colegas y compañeras que a lo largo del tiempo se han vuelto amigas. 

Por eso tengo cierta ventaja: nunca he estado en los entretelones del esfuerzo monumental que ha costado crear esta red, como sí lo han estado Daniela Pastrana, Tere Juárez, y en su momento Marcela Turati, Elia Baltazar, Thelma Gómez. Y muchas y muchos más.

La ventaja es que precisamente al  no estar sumergida del todo, puedo ver una perspectiva  que mis compañeras que han estado entregadas quizá no perciben del todo. Veo que ese trabajo, por ejemplo, cambió el panorama del periodismo en México. 

¿Recuerdan cuando les decía que yo venía de un periódico individualista? No les dije cuál, porque podría haber sido cualquiera. Así nos formaban: preparados para competir y ganar la nota. Las redacciones hace 10, 15 años (y probablemente la inmensa mayoría lo sean) eran profundamente verticales. 

Reporteros mal pagados y explotados que además se encontraban en un estado de sumisión frente a sus jefes. El dinero en el periodismo siempre fluyó de arriba hacia abajo, y las órdenes, la línea editorial, en fin. Hace 30 años era bien difícil hacer algo de periodismo en libertad. Recuerdo en aquella redacción de los años 2000 lo que me platicaban mis colegas más antiguos: la dificultad de informar, de acceder a la verdad. Y eran pocos los que en realidad querían hacerlo. 

Pero en los estados era y es peor. Y justo ahí fue donde la red de periodistas de a pie logró un cambio sustancial. En un segundo momento, la Red se concentró en generar redes de reporteros en todo el país y buscar una capacitación a mayor escala en el periodismo social. Aprendió de la red norteña en Juárez, se sumaron los colegas de Puebla –en específico Mely Arellano y Ernesto Aroche–; y entre todos se dio contención y protección a colegas super valientes y bragados de Veracruz, por ejemplo, que han insistido en uno de los estados con las condiciones más peligrosas para el periodismo. Sobreviviendo a veces, prosperando poquito en otros momentos. Cuando pienso en Veracruz es invariable recordar a Norma Trujillo quien está siempre resistiendo. 

También vinieron los colegas de Guerrero que forjaron hace pocos años un bello medio. Marlene, Margena, Vania, Arturo… Y así: Desde Jalisco, con la aguerrida Jade que no tiene pelos en la lengua y juega un papel central en el derecho a la libre expresión; la raza sinaloense, que nos ha compartido  su expertise de establecer una redacción con estándares y hacer un periodismo independiente sostenible. Y Oaxaca, con su Página 3, comprometidos por ejemplo con la justicia al pueblo Loxicha, a través de la pluma de Mundaca, o con la dignidad zapoteca, por medio del talento y compromiso de la admirada Diana Manzo. 

Hay colegas que se han conectado desde la península de Yucatán; en Sonora (Reyna Haydee Ramírez, para empezar, la que siempre hace preguntas al peje haciéndolo enojar); Raichali, con su periodismo mágico de esa tierra inabarcable y compleja del norte. Querétaro, con Alejandro Ruiz, que se empeñó tanto en narrar lo que ocurre en su estado que ya hasta es colaborador constante de Pie de Página. Y sé que estoy dejando afuera a colegas y amigos. Y pienso si no es mejor no borrar todos estos nombres para evitar ser injusta. 

Pero lo que quiero resaltar es que todo esto, todo ese empeño de crear un periodismo socialmente comprometido, de altos estándares de calidad surgió de una semillita que se colocó hace 14 años: Periodistas de a Pie. Inició como un esfuerzo para capacitarse; ha crecido para que periodistas de generaciones más jóvenes logren  quitarse el yugo de esta forma de escribir en periódicos tan pegada al poder. Y se radió a los estados. No se centralizó, no se elitizó. En la red no somos perfectos: ha habido quiebres, rompimientos, cimas y simas. Pero seguimos apostando a la transformación, al crecimiento y al compromiso social. 

Además, mis compañeras propiciaron todo esto, en plena mal llamada guerra contra el narcotráfico. 

Quiero felicitar y abrazar a mis compañeras y compañeros (en especial a Alberto Nájar, que además es mi maestro), por enseñarme el valor del trabajo en equipo. Sin ellas y ellos seguiría viendo a mis colegas como enemigos.

Que el compromiso se renueve. 

Lydiette Carrión Soy periodista. Si no lo fuera,me gustaría recorrer bosques reales e imaginarios. Me interesan las historias que cambian a quien las vive y a quien las lee. Autora de “La fosa de agua” (debate 2018).

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