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El riesgoso plan de la 4T para Centroamérica

La Cuarta Transformación promete horizontes extraterritoriales, el presidente de México anunció desde su campaña una renovación de las relaciones con Centroamérica. Pero el proyecto parece delinearse más en la Casa Blanca que en que con los vecinos del sur. Especialistas hacen un llamado a que las voces de las comunidades de Honduras, Guatemala y El Salvador sean escuchadas

Texto: José Ignacio De Alba

Fotos: Isabel Mateos

El plan del gobierno mexicano para atender la migración centroamericana, presentado el lunes pasado por el canciller Marcelo Ebrard, es intercambiar la militarización por el desarrollo. La premisa es sencilla: detonar las economías de los países expulsores para que las personas no tengan necesidad de salir. Pero el plan que se propone no es nuevo, y podría ser contraproducente, dicen desde el sur.

En entrevista telefónica, la periodista hondureña Leslie Vanegas explica que ya hay inversión de México en Honduras. Desde los años noventa ese país ha sido estratégico para la inversión mexicana, sobre todo en sectores como el procesamiento de alimentos, infraestructura y la generación de energía.

La carta de presentación que tiene México no ha sido buena: “cerca de donde vivo hay una empresa de infraestructura envuelta en un escándalo porque la gente se opone al proyecto. Es la empresa mexicana Mexpresa”, dice Vanegas.

Vanegas trabaja en Radio Progreso, un medio de referencia para entender la migración en la región, y desde ahí ha documentado cómo los proyectos de desarrollo económico que se han instalado en Honduras -uno de los países con más pobreza del continente- agudizan la pobreza, los daños ambientales, la violencia y la migración.

“El desplazamiento forzado es justo por el tipo de inversión que se está dando en nuestro país, que no beneficia en nada a las comunidades y que destruye los bienes naturales”, resume.

El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, fue reelegido en unas sangrientas elecciones y su círculo más cercano es señalado con ligas en el narcotráfico. El año pasado, su hermano fue enjuiciado por una corte de Estados Unidos por conspiración para importar cocaína, entre otros cargos. Vanegas explica que después del golpe de Estado de 2009 el gobierno de Honduras creó un marco legal que beneficia a las empresas.

“Honduras ha avanzado en la entrega del territorio sin consultar a las comunidades”, advierte.

Según datos de la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (Cepal) el 70 por ciento de la población de Honduras vive en pobreza extrema y su violencia es comparable a la de un país en guerra: 80 homicidios por cada 100 mil habitantes. Cada año, miles de hondureños pasan por México de forma irregular para buscar refugio en Estados Unidos, pero muchos son deportados.

Desde el 2007 México endureció la seguridad en la frontera sur del país con ayuda de Estados Unidos, a través de la Iniciativa Mérida. El intento por contener la migración provocó que la violencia contra migrantes aumentara. Frente a eso, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador propuso al gobierno de Donald Trump cambiar el apoyo militar por uno económico que promueva la inversión y detone la economía de Centroamérica y el sur de México.

Este lunes la Organización de las Naciones Unidas, a través de la Cepal, hizo recomendaciones al plan. El documento de corte comercial propone, entre otras cosas, eficientar el intercambio de mercancías; instalar cámaras en pasos fronterizos; e impulsar proyectos de infraestructura, como la instalación de gasoductos.

La titular de la Cepal, Alicia Bárcenas, aseguró en conferencia que el planes innovador “porque pone al desarrollo en el centro, el desarrollo como la solución y el desarrollo para que la migración sea una opción y no una obligación”.

Para el activista Enrique Vidal, que trabaja para el Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdoba en Chiapas y Guatemala, el plan presentado es una continuación del Plan de la Alianza Para la Prosperidad del Triángulo Norte que impulsó la administración de Barack Obama para desarrollar las economías de Guatemala, Honduras y El Salvador.  

Pero no funcionó. Y desde octubre del año pasado miles de migrantes han decidido salir en caravanas multitudinarias para cruzar la frontera, un fenómeno que rebasa la capacidad de atención del gobierno mexicano.

Vidal explica que el plan no está apegado a la realidad y que pareciera que el gobierno mexicano no conoce Centroamérica.

Desde su perspectiva, los planteamientos del gobierno mexicano “son ideas neoliberales porque promueven el capital privado”, pues la inversión está concentrada en maquiladores y en la extracción de bienes naturales. Y estos proyectos de desarrollo, advierte, pueden provocar más migración.

“Las causas del despojo se incrementan, la corrupción y la impunidad se aceitan porque va a haber más dinero en manos de estos gobiernos que son una combinación de narco Estados y de Estados fallidos”, asegura Vidal, para quien la única salida es que los gobiernos hagan diagnósticos participativos con pueblos y comunidades de México y Centroamérica.

Hasta ahora, dice, los planes se han preparado más en Estados Unidos que con los gobiernos del sur.

No parece que vaya a ser diferente. El lunes, cuando la Cepal presentó sus recomendaciones al proyecto, el presidente López Obrador dijo que falta “persuadir al gobierno de Estados Unidos” para echar a andar el plan. Nada dijo de los gobiernos de Centroamérica.

Fue educado en escuelas católicas hasta que se volvió ateo. Es huraño y trotamundos. Estudió periodismo y nunca se graduó. Suele tener más fe en las viejas narrativas que en las nuevas. Le gusta escribir historias.

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