CELAC, Venezuela y una posición latinoamericana

15 marzo, 2024

Tenemos agenda propia en la necesidad de cerrar con el militarismo imperante como principal combustible de las economías en el Norte. Nuestra región es el escenario donde se pueden aminorar los problemas ocasionados en el Norte, por el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la creciente contaminación

Por: Ricardo Soberón*

La reciente VIII Cumbre de la CELAC en San Vicente ha significado el retorno del presidente Nicolás Maduro en la conducción de la política exterior de su país. En dicha Cumbre, aprovechó para reclamar un mecanismo específico, una suerte de agenda presidencial de coordinación permanente y on line para los países miembros de la CELAC. Hasta el momento, ninguna de las plataformas políticas existentes, ha logrado reunir con autonomía el pensamiento político nuestro a pesar de sus evidentes diferencias.

En las actuales circunstancias, cobra mayor importancia el dialogo político multilateral de los países latinoamericanos, entre nosotros, sin exclusiones ni injerencias, como las que suele realizar el Departamento de Estado norteamericano. Especialmente, en momentos que el mundo ha perdido capacidad de interlocución horizontal y equilibrada por la profusión de guerras y conflictos de diversa índole y en donde el multilateralismo ha perdido peso, como lo muestran el caso de la propia ONU y la OEA en nuestro hemisferio.

El 2024 será determinante para el futuro del proceso bolivariano frente a un proceso electoral que tiene algunos inconvenientes, para su implementación, pero el gobierno venezolano ha solicitado a la presidenta de la CELAC la hondureña Xiomara Castro el envío de una misión técnica que monitoree la limpieza de dichos comicios. Desde el 2022, Caracas aprovechó de la apertura mostrada por el gobierno del presidente de Colombia Gustavo Petro para recomponer primero las relaciones bilaterales, igual ha recibido el apoyo del presidente Lula en su retorno al concierto latinoamericano. Sin embargo, el panorama no está del todo claro en cuanto a quien se va a enfrentar en el segundo semestre, de cara a las elecciones del próximo 28 de julio. Recibe las denuncias de la oposición comandadas, por la Sra. Corina Machado por el incumplimiento de los Acuerdos de Barbados, pese a que esta se encuentra inhabilitada por el órgano electoral venezolano.

La aproximación generalizada que utilizan las agencias multilaterales[1] y think tanks occidentales[2] para clasificar y calificar el nivel de la Democracia y los Derechos Humanos en América Latina, se ha convertido en un foco de atención mediática de orden regional para atacar los gobiernos progresistas, incluido el venezolano; de eso se han aprovechado los gobiernos de EE: UU y Canadá a través de sus interlocutores conservadores regionales (en su momento, Bolsonaro, Millei, Duque, Piñera) y el manejo trans versal que realizan los grupos de poder de la prensa, para mantener un aislamiento internacional. Así son frecuentes las evaluaciones, críticas y calificaciones de nuestros países, es el caso de los estados fallidos a estados híbridos pasando por los autoritarismos, en donde recaen los casos de Haití, Perú, o la propia Colombia[3], hasta los ya dichos de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Sin embargo, se trata de percepciones occidentales que no siempre calzan con percepciones culturales distintas muy acentuadas en lo más profundo de nuestros territorios. En los últimos años hemos visto diversos casos e intentos de “lawfare” que socavan los principios democráticos tradicionales: votación libre, separación de poderes, autonomía judicial, entre otros. Las opciones de Bukele (recargado para su segundo y dudoso mandato), la posibilidad del retorno de Trump (con 91 cargos penales y al menos cuatro casos en investigación) o la del propio Bolsonaro en un futuro, demuestran cuanto a caído la calidad de las democracias en el hemisferio.

De otro lado, es posible el retorno de las sanciones internacionales, para el caso de Venezuela, sin que la comunidad latinoamericana las condene por principio. Se calcula en 930 tipos de sanciones establecidas unilateralmente por Estados Unidos, no obstante, su evidente discrecionalidad, arbitrariedad y falta de foco pues afectan fundamentalmente al pueblo de menores recursos. Es posible que el mantenimiento de levantamiento a través de Licencia 44 de la OFAC establecida por el Departamento de Estado norteamericano[4], pueda ayudar a un crecimiento de la economía y explotación petrolera Luego están las investigaciones de la Corte Penal Internacional por las protestas del 2017, así como la reciente muerte de un ex militar en Chile.

En un mundo caótico, donde el orden multilateral establecido se desmorona como un castillo de naipes, es fundamental que los países de América Latina comiencen a tener una voz propia como bloque, en donde la soberanía (equidistancia y no alineamiento con bloques), la dignidad de nuestras sociedades y el cierre de viejas brechas sociales y culturales, resultan imperativas y primordiales. Los BRICS son muy importantes en ese proceso, pero ambos procesos -con el de la CELAC- no son excluyentes.

Tenemos agenda propia en la necesidad de cerrar con el militarismo imperante como principal combustible de las economías en el Norte. Nuestra región es el escenario donde se pueden aminorar los problemas ocasionados en el Norte, por el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la creciente contaminación. Nuestras sociedades originarias tienen bastante que decir al respecto.

Desde la perspectiva de las relaciones internacionales, es muy importante la cuestión del tipo de régimen político, el tema de los derechos humanos y en ese sentido, se entienden las acusaciones contra Cuba, Nicaragua y ahora Venezuela. Pero también es necesario considerar el peso que tienen esos gobiernos en la conformación de un espacio latinoamericano que sea verdaderamente equidistante de EE. UU, China, Rusia y la Unión Europea.

*El autor es abogado, internacionalista peruano en materia de Seguridad y Amazonía. rasg642000@yahoo.com


[1] Alto Comisionado Derechos Humanos, ACNUR,

[2] Human Rights Watch, Amnistía Internacional.

[3] https://www.hchr.org.co/informes_anuales/informe-anual-del-alto-comisionado-de-la-onu-para-los-derechos-humanos-sobre-la-situacion-de-derechos-humanos-en-colombia-durante-2023/

[4] https://www.eluniversal.com/economia/176146/se-consideran-tres-escenarios-este-ano-para-la-economia-venezolana

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