En el Triángulo Dorado de México, –donde convergen los estados de Chihuahua, Durango y Sinaloa para formar el epicentro de la producción de marihuana y heroína– la relación entre los pequeños campesinos y los grupos criminales ha sido afectada por el auge de las drogas sintéticas.
El fin de la marihuana (ilegal): En Sinaloa, el ocaso de la marihuana no hace mella al crimen organizado












