Texto y fotos: Al-Dabi Olvera y Daliri Oropeza

15 de octubre de 2018

Indígenas reorganizan sus resistencias

De cara al cambio de gobierno federal, el Concejo Indígena de Gobierno definió nuevos pasos en su lucha anticapitalista: apostará por un concejo de gobierno internacional y la reactivación de las redes ciudadanas que promovieron la recolección de firmas por Marichuy 

SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, CHIAPAS.- El Concejo Indígena de Gobierno (CIG), que hace un año buscó la candidatura presidencial de la médica tradicional nahua María de Jesús Patricio Martínez, intenta ahora ampliar su actividad política y crear un Concejo de Gobierno internacional, basado en los principios ya establecidos de autonomía y organización.

Reunidos en el 22 aniversario del Congreso Nacional Indígena, un total de 79 concejales y por lo menos 500 asistentes, acordaron consultar en sus comunidades este nuevo camino con miras a consolidar los lazos creados durante la campaña por la búsqueda de una candidatura presidencial para Patricio Martínez.

El CIG pondrá a consulta interna la posibilidad de crear ese concejo internacional, que incluiría a personas no indígenas.

El 12 de octubre de 2016, el Congreso Nacional Indígena, surgido a partir de las negociaciones de los Acuerdos de San Andrés, constituyó el Concejo Indígena de Gobierno, un órgano autónomo con personas nombradas en sus comunidades el cual busca mostrar que existen formas de gobernar fuera de la partidocracia, las temporadas electorales y el sistema capitalista. Este Concejo aprovechó la coyuntura electoral del 2018 para colocar en la agenda y en los medios los problemas de violencia y despojo de las comunidades originarias a nivel nacional.

Durante su recorrido por 27 estados del país (octubre de 2017 a febrero del 2018), la médica nahua y los demás integrantes del CIG sostuvieron diálogos con universitarios, obreros, familias de víctimas de la violencia, otros pueblos indígenas no pertenecientes al CNI, que después se sumarían a la red. Y aunque no consiguieron el registro necesario para contender a la presidencia que meses después ganó Andrés Manuel López Obrador, esta grieta política deja un referente ético de organización y gobierno fuera de partidos políticos.


La “geografía de las resistencias”

Después del proceso electoral, el CIG convocó a una evaluación colectiva en donde muchas de las sugerencias de organizaciones y colectivos pedían abrir la participación a personas que no necesariamente se ven como indígenas pero que apoyaron el proceso de recolección de firmas que el Instituto Nacional Electoral pedía a Patricio Martínez, más conocida sólo como Marichuy.

Durante estos cuatro días de la Segunda Asamblea Nacional entre el CIG y los pueblos que integran el Congreso Nacional Indígena, los pueblos, barrios y organizaciones indígenas perfilaron abrir la plataforma política a personas que simpatizan con su posición anticapitalista. Algo que también propuso la comandancia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

“Me parecen muy bien que se amplíe el trabajo”, dice Marichuy, en una breve entrevista.

Por su parte, Bettina Cruz, concejala binizaa (zapoteca) de Juchitán, explica la estrategia que seguirán: “Estamos apostándole a fortalecer los gobiernos autónomos de cada pueblo y a las redes que se quieran autogobernar.”

Severo Remedios, concejal del pueblo mayo de Sonora, explica que el proceso de apertura del CIG es parte de una renovación, e incluso de una “purificación”, y apoya esta idea en los ciclos de una naturaleza.

En contraposición, hace una crítica al proceso electoral y su efecto en su comunidad: “el neoliberalismo no se ha frenado, los megaproyectos siguen”.

En la declaración de la Asamblea, el CIG aseguró que estas redes que recolectaron firmas serán renombradas como Redes de Rebeldía y Resistencia, además serán autónomas con sus propios modos de organización y estarán coordinadas a los llamados del CNI.

Durante cuatro días, más de 500 delegados y delegadas dialogaron en nueve mesas de trabajo: Tierra y Territorio, Autonomía, Mujeres, Justicia, Jóvenes, Disidencia sexual e identidades de género, migración, trabajo y explotación, jóvenes, discapacidad. Además, decidieron crear una mesa más: Educación, cultura y artes.

Algunos puntos recurrentes en las mesas de trabajo fueron la crítica al Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el Tren Maya y a futuros proyectos en el Istmo de Tehuantepec; además de las consultas que pudieran usarse para su imposición.

Voceros chontales de Oaxaca dijeron ante micrófono abierto que sus pueblos se encuentran en asamblea permanente por la defensa de sus ríos, ya que el despojo no para y no es suficiente tener una asamblea especial para la defensa del territorio.

Los asistentes urgieron a crear una “geografía de las resistencias” y anunciaron un encuentro de indígenas con discapacidad (en diciembre), un encuentro de medios de comunicación indígena y conciertos para recaudar fondos.

A su vez, detallaron que para aprovechar su estructura en red y fortalecer las finanzas tanto de comunidades como del CIG, realizarán vínculos comerciales de productos y abrirán espacios para la distribución.

El CIG anunció que en febrero darán a conocer los resultados de la consulta interna y continuarán con los trabajos para seguir apostando a conformar una red con quienes coincidieron con su proyecto en 2017.



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