“Es el primer día, en 4 años, que nos vamos con Esperanza”

 El encuentro entre Andrés Manuel López Obrador y los padres de los jóvenes de Ayotzinapa fue más terso de lo esperado; el presidente electo se comprometió a  impulsar la Comisión Investigadora para la Verdad ordenada por un tribunal de Tamaulipas, a emitir un decreto presidencial que ordene a todas las instancias gubernamentales colaborar con las investigaciones y reactivas las investigaciones de la ONU y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos; los padres salieron contentos y esperanzados de la reunión

La imagen era un mensaje: el presidente electo, junto a la próxima secretaria de Gobernación y el próximo subsecretario de Derechos Humanos, rodeados de padres y madres de los 43 estudiantes   Ayotzinapa desaparecidos y funcionarios de distintas agencias de la ONU y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Era el cierre de la conferencia de prensa posterior al encuentro de dos horas que tuvieron los padres de Ayotzinapa con Andrés Manuel López Obrador, la primera vez que se veían cara a cara desde que estos indígenas, provenientes de una de las regiones más abandonadas del país, dejaron su milpa en la montaña para salir a buscar a sus hijos, detenidos y desaparecidos por la policía de Iguala, en septiembre de 2014.

López Obrador había anunciado algo que poco se comentó después de la conferencia, pero que significa un giro radical para el gobierno mexicano: la secretaría de Gobernación, dejará “su función tradicional” en asuntos policiacos, y se va a dedicar a las relaciones políticas, “entendida la política como un noble oficio”, pero “sobre todo”, en la protección de los derechos humanos. Es decir, la súper secretaría, que durante décadas ha concentrado y ejercido el control político del país, incluido el control de los medios de comunicación, pasará a ser, en el gobierno que entrará el 1 de diciembre, una suerte de garante de los derechos humanos. 

Presente en la reunión, Luis González Pérez no se dió por aludido. El presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, creada en 1992 como organismo descentralizado, justamente con el mandato de proteger el cumplimiento de los derechos humanos ha estado muy activo en el acompañamiento de víctimas en la etapa de transición, y nadie parece recordar los cuestionamientos al débil papel que ha tenido la institución frente a los abusos del Estado.

La reunión de López Obrador con los padres de Ayotzinapa generó enormes expectativas en los medios de comunicación. La cita para la prensa fue más de dos horas antes de la conferencia, pero hubo quienes llegaron cuatro horas antes a un Museo de la Memoria y la Tolerancia cuyo auditorio que se vio rebasado por la cantidad de medios que acudieron a la conferencia de prensa que se daría después de la primera reunión a puerta cerrada con los padres de los jóvenes desaparecidos, en la que estuvieron presentes representantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU, Mario Patrón, director del Centro Miguel Agustín Pro Juárez que brinda acompañamiento legal a las familias de los normalistas; Luis González Pérez, el único funcionario del gobierno que aún está en funciones, y  López Obrador, Olga Sánchez Cordero y Alejandro Encinas, por parte del gobierno entrante .

“Fue una buena reunión, (estos padres) están mucho más politizados y tienen propuestas más concretas”, dijo un colaborador cercano de López Obrador que participó en la reunión, en referencia al segundo diálogo por la paz y la justicia que reunió a López Obrador con víctimas de la violencia de todo el país el 14 de septiembre.

Pero esta vez, el formato fue distinto. En aquella ocasión, el diálogo fue público. Aquí se trató de una reunión cerrada y luego una conferencia de prensa, en la que no hubo preguntas, solo el anuncio de los acuerdos.

Dos padres hablaron a nombre de los demás, y fue para agradecer a López Obrador el apoyo que les expresó.

“Cuatro años hemos luchado abriendo puertas, hoy para nosotros es un honor que esta puerta se haya abierto sola, hay una luz ahora para nosotros”, dijo María Elena Guerrero, madre de Giovanni Galindes Guerrero.

Antes, aclaró que para ellos López Orador ya es su presidente. 

Luego expuso los compromisos acordados:

  1. Formar la Comisión Investigadora para la Verdad (ya no hablaron de Comisión de la Verdad, sino investigadora) ordenada por el Primer Tribunal Colegiado del Décimo Noveno Circuito de Tamaulipas,sentencia que fue impugnada por el gobierno de Enrique Peña Nieto.
  2. En el primer día de su gobierno, López Obrador emitirá un decreto presidencial que ordene a todas las instancias gubernamentales colaborar con las investigaciones y “eliminar todas las trabas” de estos cuatro años.
  3. También se solicitará formalmente a la ONU y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que se reactive la asistencia técnica para apoyar las investigaciones.

Epifanio Álvarez, padre de Jorge Álvarez, habló de corrido, atropellando palabras de la emoción.

“Lo que puedo decir es que lo agradezco y que sentimos una gran esperanza, y que así va a hacer y si no, yo en lo personal prefiero morirme (…) Cuando mi esposa me pregunta qué vamos a hacer si no encontramos a nuestro hijo, se me parte el corazón y quisiera decir una mentira, pero no puedo decirlo, no puedo engañarla  (…) Siento tanta rabia por tanto tiempo perdido, por no poder tener a mis demás hijos en casa, porque nosotros hemos andado saliendo y casi los hemos dejado por andar buscando a nuestro hijo. Siento esa impotencia, esa rabia de ver al gobierno como obstaculizó (…)  No hemos tenido un gobierno que se haya preocupado por el caso”.

Luego, definió el sentimiento de los padres de los estudiantes con una frase implacable: “Es el primer día, en 4 años, que nos vamos con esperanza”.

En su turno, el presidente electo repitió los acuerdos, agradeció a las organizaciones de derechos humanos de México y el extranjero que han acompañado a los familiares en su búsqueda de la verdad y aseguró que cumplirá su compromiso de esclarecer lo que pasó en Igual el 26 de septiembre de 2014.

“No debe de temer si se conoce la verdad, las instituciones se fortalecer con la verdad”, dijo, antes de refrendar que esa tarea será encomendada a Alejandro Encinas Rodríguez, su sucesor en el gobierno de la ciudad de México y futuro encargado de la subsecretaría de Derechos Humanos.

Al final del mensaje, ante la falta de espacio para preguntas de la prensa (Mario Patrón aclaró que no era conferencia sino una presentación conjunta de acuerdos) una reportera le gritó:

“¿También el Ejército (le pedirá la verdad)?”

El presidente electo escuchó la pregunta, pero no contestó, solo hizo una seña con la mano, en señal de despedida.

Afuera del auditorio, Encinas fue abordado por la prensa y dijo que ya está en pláticas con la CIDH para determinar si la asistencia técnica implicará el regreso del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y si éste será integrado por los mismos expertos.

***

Mientras el encuentro se desarrollaba dentro del museo, fuera se congregaron contingentes de estudiantes tanto de Ayotzinapa como mujeres normalistas que acompañaron la protesta de forma solidaria provenientes de Amilcingo, Morelos.

Más tarde, la convocatoria por los cuatro años concitó a miles de personas en Reforma y el Zócalo de la capital.

La concentración inició en el ángel de la Independencia para acabar frente a Palacio Nacional. El paso fue lento pero seguro a pesar de la lluvia.

El contingente fue acompañado por familiares de otros desaparecidos de diferentes partes del país. Ayotzinapa sacó a la luz miles de otros casos de desapariciones que habían sido ignorados por el gobierno. El sexenio quedó marcado por este caso, Elías Luna que acudió a la marcha con su esposa dijo en entrevista “Ayotzinapa quedará junto al nombre de Peña Nieto en la historia, sería un error disociarlos”.

A la marcha también acudieron habitantes de San Salvador Atenco que se oponen al nuevo aeropuerto; damnificados por el sismo de septiembre del año pasado; sindicatos y estudiantes. La lluvia empapó a los asistentes en dos ocasiones, pero las consignas no pararon: “¡ni la lluvia, ni el viento, detendrán este movimiento!”.

En recorrido por Paseo de la Reforma hizo una parada en el “antimonumento” donde está la escultura con el número “43” en letras metálicas, allí instalaron otro memorial en forma de tortuga donde están los nombres de los estudiantes desaparecidos. Un señor que esperaba en una parada de camión mientras veía pasar a los padres de los normalistas, el hombre comentó “a estos no les paró de llover”.

Frente a Palacio Nacional se instaló un templete donde los padres de los estudiantes de Ayotzinapa agarraron el micrófono sin miedo, reprocharon al gobierno quererlos engañar “para él fue más importante encubrir a sus funcionarios que llegar a la verdad” una de las madres habló al público en náhuatl y al final grito “¡justicia!”.

Desde el templete agradecieron a los asistentes “sin ustedes no estaríamos aquí”, otra de las madres aseguró “nos dan esperanza de que algún día vamos a abrazar a nuestros hijos”. Al final, lanzaron un mensaje a otras víctimas: “sabemos que no somos los únicos, tenemos que caminar juntos para llegar a la verdad”.

La lluvia cayó pesada sobre los asistentes, el chaparrón mojó a todos. Pero para los compañeros de los estudiantes desaparecidos era importante venir por última vez en el sexenio de Peña Nieto a decir que no descansarán ni olvidarán hasta que haya justicia.

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