De enemigos a mejores aliados: el uso de celulares en la escuela

18 mayo, 2021

Durante la pandemia se ha modificado radicalmente el uso de los teléfonos inteligentes que antes rechazábamos en el aula; ahora han pasado a ser los únicos auxiliares de muchas familias para acceder a educación en línea. Asimismo, el WhatsApp se ha convertido en un medio utilizado para poder practicar distintas habilidades comunicativas requeridas en los estudiantes

Gema Jara * / MUxED

Muchos maestros recuerdan el hábito de sus estudiantes, antes de la pandemia, de abrir constantemente sus teléfonos celulares para verificar la llegada de nuevos mensajes, así como la advertencia que invariablemente harían: “Por favor, guarden su celular, porque este no es el momento ni el lugar para ver mensajes”. La mayoría de las veces, esta admonición era una de las instrucciones más comunes que los estudiantes recibían de sus maestros, prefectos o directores.

Esta situación cambió drásticamente en marzo de 2020, pues para muchas familias la única forma de conectarse durante la pandemia ha sido a través de los teléfonos inteligentes. La población de países como Argentina, Colombia, Perú, Chile y México ha adoptado ampliamente el uso de celulares, a través de “WhatsApp”, una aplicación gratuita que no genera costosas facturas de planes de datos.

Desde el comienzo de la pandemia, con el cierre masivo de escuelas, la forma más fácil y práctica de continuar la instrucción fue a través de estrategias de educación a distancia que emplea tecnologías digitales. La variabilidad en el acceso a estas tecnologías es amplia. Por ejemplo, las familias que pueden permitirse comprar una computadora y pagar la conexión a Internet tienen más opciones para lograr los objetivos educativos de sus hijos. Mientras que otras carecen de estas opciones. En estos casos, el acceso al teléfono inteligente ha sido la solución más generalizada para acceder a Internet y mantener la comunicación entre profesores, alumnos y padres. 

Situación en América Latina

Los teléfonos inteligentes ya eran ampliamente utilizados por la población de América Latina, antes de la pandemia, pero, dentro del aula, solían ser la «némesis» de muchos profesores, quienes no los concebían como una herramienta poderosa para el aprendizaje. En tan solo unas semanas de la crisis sanitaria, el despreciado teléfono inteligente, que se suponía que había desviado la atención de los estudiantes dentro del aula, se convirtió en la única forma de enviar y recibir tareas y mantener la comunicación, resultado del cierre de escuelas debido a la pandemia de COVID- 19.

Ahora, los teléfonos inteligentes son los “aliados indispensables” de maestros, estudiantes y padres, y especialmente de los estudiantes jóvenes, que aún necesitan la guía de algunos adultos cercanos. Podemos observar que una emergencia como la actual pandemia de COVID-19 puede generar una transformación radical en la educación y, en tan solo unas semanas, modificar la percepción de muchas personas al transformar los teléfonos inteligentes de enemigos a nuevos aliados.

WhatsApp, una aplicación educativa

A medida que la pandemia avanzó, a lo largo de los meses de 2020 hasta hoy, se han publicado diversas investigaciones que indican que WhatsApp es la herramienta digital más difundida y útil para la educación. Dejo de ser una aplicación exclusiva de socialización para convertirse en el recurso más usado en muchos países, como México y Perú. En México, un estudio analizó la situación educativa e identificó a WhatsApp como el recurso más útil. Los mismos resultados se encontraron en Perú: 86% de docentes tuvieron contacto con sus directores y con otros docentes a través de WhatsApp. Este estudio mostró que 89% de las familias utilizan teléfonos inteligentes para comunicarse y acceder a contenidos en línea que brinda el Programa Gubernamental “Aprendo en Casa”, creado durante la pandemia, y 47% reciben orientación y acompañamiento por WhatsApp.

De este modo los teléfonos inteligentes y WhatsApp se han convertido en nuevos protagonistas de los sistemas educativos de América Latina, en una medida que jamás hubiéramos imaginado, hace apenas unos meses. 

Desde hace varios años otros países, como Noruega y Finlandia, habían incorporado los celulares en su pedagogía, permitiendo que los estudiantes crearan contenidos o realizaran investigaciones con estos dispositivos en las aulas. Pero ese no fue el caso de los países de América Latina.

En nuestra región, WhatsApp era, desde hace varios años, una de las aplicaciones más difundida para la socialización y comunicación entre amigos, familiares y conocidos formales, pero nunca había dado soporte a sistemas educativos completos. La penetración de esta aplicación se facilitó por la disponibilidad de puntos gratuitos de acceso a Internet, lo que le dio una ventaja importante sobre la mensajería convencional (SMS) a través de teléfonos celulares, que puede ser más costosa. La prevalencia de esta aplicación en América Latina contrasta con su presencia en otros países, como EE. UU., donde las personas usan mensajes de texto y otras aplicaciones que requieren un uso intensivo de datos.

Creatividad para usar WhatsApp

En muchos países de América Latina, para dar educación a todos los alumnos en situación de pandemia, los gobiernos han implementado diversas estrategias que utilizan televisión, radio y materiales impresos. Asimismo, dieron acceso a alumnos, maestros y familias a plataformas educativas, como CommonLit, un portal gratuito para la comprensión lectora con textos informativos y literarios desde el 3er grado de Educación Primaria hasta el nivel de Educación Media Superior, la cual ha sido utilizada por los ministerios de educación de México, Chile, Ecuador, Honduras, Perú y Colombia. 

Un ejemplo del funcionamiento de estas plataformas a través de teléfonos inteligentes es que los maestros –a menudo con mayores medios económicos y técnicos que los padres de menores recursos económicos– envían a sus estudiantes ligas e instrucciones específicas a través de WhatsApp, desde su computadora en el hogar. Los estudiantes reciben esta información, a menudo en el WhatsApp de la madre o el padre, y completan sus lecciones accediendo a la plataforma desde el teléfono celular.

Para continuar con este ejemplo, dicha plataforma ofrece preguntas de discusión sobre las lecturas para promover el desarrollo de las habilidades comunicativas de los estudiantes, así los profesores envían estas preguntas a todo el grupo, organizando debates entre los estudiantes, mediante el WhatsApp.

Reflexiones finales

Fernando Reimers propone cinco marcos para analizar las reformas educativas: cultural, psicológico, profesional, institucional y político, las cuales caracterizan a muchas reformas del mundo. Me pregunto si a partir de las experiencias vividas en esta pandemia sería posible ampliar estos marcos y sumar el marco contextual, que permita reaccionar en situación de crisis.

Al menos dos perspectivas han ido cambiando radicalmente durante la emergencia y es probable que esta tendencia continúe. La primera se refiere a los métodos para interactuar que los educadores hemos adoptado; específicamente, hemos incorporado los medios de comunicación al proceso educativo y está funcionando. La segunda se refiere a los cambios en la percepción de lo que aportan los medios de comunicación y el aprendizaje a distancia: Hoy todos los actores educativos reconocen el potencial de los medios de comunicación, porque dejaron de ser una vía secundaria para convertirse en la vía principal para el logro de aprendizajes.

Imagen: Monkey Business Images via Shutterstock

Antes de la pandemia, la educación a distancia no era bien recibida en muchas escuelas y universidades. No se la apreciaba como una herramienta valiosa para la educación. Después de un año de educación en confinamiento no sólo se la reconoce como una aliada indispensable, sino también como la herramienta más valiosa para dar continuidad a la educación.

La política educativa también experimentará cambios. A partir de ahora, los gobiernos habrán de incluir entre sus prioridades nuevas perspectivas sobre la educación a distancia, en lo curricular, así como el equipamiento tecnológico de aulas. Hoy, más que nunca, los sistemas educativos deben estar preparados para cualquier emergencia. Los terremotos, inundaciones y huracanes abundan en nuestra región. Es hora de estar bien organizados y equipados para evitar interrupciones prolongadas en el proceso de aprendizaje. No podemos correr el riesgo de que miles de estudiantes interrumpan su educación o incluso abandonen la escuela.

*Gema Jara es integrante de MUxED. Doctoradoa en Pedagogía ha participado como directora y asesora en distintos programas de educación a distancia nacionales, regionales en América Latina y binacionales entre Estados Unidos y México. Ha colaborado en el sector público y organismos internacionales como ILCE, ONU, Plaza Sésamo y actualmente CommonLit. gemajaraa@gmail.com

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