Texto y Fotos: Carlos Marí

10 de septiembre de 2018

AMLO apura el paso con Pemex

Faltan casi tres meses para que tome protesta como Presidente de la República, pero Andrés Manuel López Obrador tiene prisa por revertir la debacle en la exploración y producción petrolera de México y construir una nueva refinería. ¿Podrá hacerlo sin indagar las corruptelas en Pemex?

VILLAHERMOSA, TABASCO.–  Andrés Manuel López Obrador regresó a Tabasco, su estado natal, y donde inició su activismo político y social contra Pemex, hace 20 años. Pero ahora lo hizo en su calidad de presidente electo, para pedir a empresarios del norte y sureste del país su respaldo en la recuperación de la industria petrolera.

Se trató de un cónclave con inversionistas del ramo petrolero, con directivos de Protexa, Tamsa, Cotemar, Infra, y otros magnates que buscan sumarse al sector energético, entre ellos Miguel Alemán Magnani y Benjamín Salinas Sada.

De entrada, aseguró a los empresarios que una vez inicie su administración se acabarán los contratos “amañados” y “leoninos”, y que tendrán oportunidad de participar en un plan de inversión de 75 mil millones de pesos en el ramo, adicionales a los 65 mil millones destinados en el 2018.

“No es tarea de los directivos, de Pemex o de la Secretaría de Energía o de la Presidencia de la República, es asunto de todos que podamos sumar esfuerzos para retomar la actividad energética, y en particular, la producción petrolera”, dijo en la reunión que encabezó, y a la que se hizo acompañar de la próxima Secretaría de Energía, Rocío Nahle, y a quien perfila como director general de Pemex, Octavio Romero.

López Obrador atajó los dos escollos que le hereda el Presidente Enrique Peña Nieto: una industria petrolera abierta a la inversión extranjera y la reforma energética aprobada en diciembre de 2013, que dio pie a que ahora enfrente un barril sin recursos para invertir. 

“Yo entiendo la globalización. En otras partes del mundo (los gobiernos) protegen a sus empresas, y eso aquí lo vamos a hacer; es algo de lo que no puedo decir más”, fue la expresión con la que el tabasqueño se ganó la mayor de las ovaciones durante la reunión privada, realizada en el Hotel Hilton, cerca del aeropuerto. 

Ante periodistas, López Obrador relató sus planteamientos a los empresarios, sobre todo en su apreciación de que la reforma energética fue un fracaso y un “vil engaño”, en el ramo petrolero.

“Cuando iban a aprobar la reforma energética llegaron a decir que para el 2018 se iban a estar extrayendo 3 millones de barriles (diarios) y se están extrayendo, un millón 800 mil. O sea, fue un vil engaño. Tenemos, por eso, que intervenir. Ya no vamos a buscar culpables, ya nada más hay que enfrentar este problema”, insistió.

“Lo podemos lograr, afortunadamente hay reservas, hay petróleo, tanto en tierra, como en aguas someras y podemos evitar una crisis mayor”.

Los empresarios, optimistas

López Obrador sorprendió a 83 empresarios con un dispositivo de seguridad integrado por ocho personas y sin protocolo alguno para las preguntas. Cualquiera podía preguntarle lo que fuese.

“Son 18 años que han pasado, en los que no se habían dado una conferencia de este tipo, donde pudimos platicar con él, como si nada, cuando estamos en la antesala del próximo Presidente de la República, por lo que marcó un parteaguas con una promesa real de oportunidades de negocio”, comentó Ricardo Ortega, director general de Oil and Gas Alliance.

Óscar Escolari Romero, director general de Rengen, Energy Solutions, expresó que López Obrador supo entender los reclamos sobre la burocracia por la que atraviesa el sector petrolero en la reforma energética y que, con el esquema de licitaciones que les ofreció, espera procesos transparentes de participación.

“Creo en lo que dijo el presidente electo, de que se van a hacer (las licitaciones) con más transparencia, sin corrupción y con la posibilidad de que participemos más los mexicanos, que en una época fuimos subcontratistas de los grandes consorcios internacionales y no se nos valía nuestra experiencia, como empresas mexicanas; eso fue una falla de la reforma energética”, señaló.

El plan ofrecido a los empresarios, según ventiló López Obraador, sería retomar los Contratos Integrales de Exploración y Producción (CIEP) y los Contratos de Obra Pública Financiada (COPF), que es un esquema que fue establecido previamente a la reforma energética y que le da pie a Pemex para aliarse con empresas privadas y potenciar la producción de los campos que le fueron asignados, como parte de la llamada Ronda Cero.

Aclaró que si bien en los últimos años, el gobierno federal otorgó, a través licitaciones, 107 contratos a empresas nacionales y extranjeras en las otras “rondas”, todavía a Pemex le queda “la mayor parte del potencial de México”.

Cuando Pie de Página le preguntó sobre el criterio de utilidad de los contratos en un ambiente de negocio de bajos precios del barril de crudo, fue optimista al considerar que PEMEX obtendría un margen que superaría tres a uno los costos reportados con las empresas aliadas, muy distinto a lo establecido por las recientes licitaciones a partir de ofertas de las firmas concursantes.

“Vamos a buscar mecanismos que permitan que el empresario tenga utilidades, pero que también que se beneficie la hacienda pública, que no sean contratos leoninos que, si se va a extraer barril de petróleo que se va a vender en 60 dólares, que nos cueste 10 extraerlo, para que la utilidad de los mexicanos sea de 50 dólares por barril y que no nos vaya a costar extraer ese barril 30 o 40 dólares, y así que quede de utilidad 20 dólares para la nación”, remarcó.

López Obrador detalló que además acordó continuar con otras reuniones antes de que asuma la Presidencia, con el fin consensuar conjuntamente las reglas de las licitaciones próximas que garanticen su participación.

“Quedamos que antes del día primero (de diciembre), vamos a definir conjuntamente un plan de las bases para las licitaciones, de modo que no perdamos tiempo y desde los primeros días de diciembre lancemos las convocatorias para que, a finales del 2019, ya estemos remontando la crisis de producción petrolera y podamos ya empezar a extraer más petróleo”, aseguró.  

Ello, adicionalmente a los 55 mil millones de pesos previstos para la construcción de la nueva refinería en Dos Bocas y otros 50 mil millones para la rehabilitación de las otras seis existentes.

El “corazoncito” de Tabasco

Tanto Tabasco, como Pemex forman parte de los primeros años de activismo López Obrador, cuando desde el PRD encabezaba bloqueos a los campos petroleros para exigirle al Gobierno Federal retribuirle a esta entidad con obras sociales y reducir los precios del gas y gasolina.

El parteaguas de López Obrador fue 1996, año de aquel toletazo que le propinó un policía en el desalojo de cientos de campesinos chontales de las inmediaciones del campo Sen. La foto del que era un dirigente partidista estatal, con la sien ensangrentada, fue portada de diarios nacionales. 

En aquél entonces, con una producción nacional promedio de 2 millones 850 mil barriles diarios, México vivía un boom del oro negro, que todavía dilató por diez años hasta llegar a 3 millones 333 mil, en 2005.

Hoy, a 22 años de esos bloqueos, la historia dio un viraje: López Obrador es Presidente electo y tiene en sus manos reactivar la producción y reducir los precios del gas y la gasolina, pero está convencido que no sólo es cuestión de invertir 55 mil millones de pesos adicionales, sino ganar la confianza de los empresarios del país.

A 22 años de esos bloqueos, Pemex reportó que su extracción promedio diaria de julio pasado, fue de un millón 840 mil barriles diarios, volumen que es un millón 010 mil barriles menos de lo que esta empresa extraía en los días de aciagos de López Obrador.

Hoy, el principal yacimiento de crudo pesado ubicado frente a las costas de Campeche, Cantarell, que aportó 2.5 millones de barriles diarios se ha prácticamente agotado, al igual que el Samaria, donde se ubica el campo Sen, que fue donde López Obrador movilizó campesinos para reclamar obras de desarrollo

Pero aún con ello, el Presidente electo espera que, con la alianza de empresarios mexicanos, logre nuevamente escalar la producción en los dos estados y así, Pemex obtenga 2 millones 600 mil barriles.

“Nosotros estamos planteando 2 millones 600 mil. ¿Por qué? Porque también vamos a invertir en energías renovables y no queremos extraer de más petróleo, porque es la herencia que le tenemos que dejar a las nuevas generaciones”.

Tras dos campañas fallidas, dice que esta reactivación compensará mucho más de lo que luchó hace dos décadas: “Esto va a reactivar la economía del estado, van a ser inversiones cuantiosas, va a haber trabajo y esto va a ayudar a sacar a Tabasco de esta crisis, lamentable, de inseguridad y de violencia”, ofreció a los tabasqueños.

Después de la reunión, López Obrador partió a su quinta “La Chingada”, localizada en Palenque. Pero antes de irse encomendó a Rocío Nanhle que acelere los planes de la refinería a construirse en el puerto de Dos Bocas. Así que la veracruzana tuvo que sostener una reunión de tres horas con Octavio Romero, antes de dejar el hotel.

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Categoría: Crónicas y reportajes. Transición 2018