Texto y fotos:  Carlos Mari

17 de diciembre de 2018 

Al rescate de Pemex

Andrés Manuel López Obrador se propone rescatar el llamado “oro negro”. ¿Cómo lo hará? Una inyección presupuestaria de 75 mil millones adicionales a Pemex, y la reintervención estatal. Pero sobre todo, dice, por medio del combate a la corrupción. El flamane presidente y su equipo comparan la relevancias de estas medidas con la expropiación petrolera que ejecutó en su tiempo Lázaro Cárdenas

VILLA HERMOSA, TABASCO.- Se trata del principal programa del sexenio que arranca, y el más emblemático ideológicamente: dar revés a la privatización del sector energético.

Con un compás de espera para un referéndum revocatorio en cuestión de dos años y medio, el Presidente Andrés Manuel López Obrador se calificó como un “necio” o un “terco” para dar revés a la crisis petrolera de México, a partir de una nueva política intervencionista del Estado. El objetivo: para el 2024 dejar de exportar petróleo a mediano plazo, reducir las importaciones de gasolina y bajar el precio de combustible, así como acabar con la corrupción en ese ramo.

“Hice el compromiso que en tres años íbamos a tener la autosuficiencia en gasolinas y no voy a cambiar esa meta. Vamos a que en tres años estemos produciendo las gasolinas que consumimos en el país para, entonces, sí, poder bajar el precio de los combustibles”, asentó el pasado 9 de diciembre, al encabezar en este puerto la presentación del Programa de Rehabilitación y Mantenimiento del Sistema Nacional de Refinación, en Paraíso, Tabasco.

“Es un reto, un desafío, lo que tenemos que hacer entre todas y entre todos, porque de un millón 750 mil barriles diarios, tenemos que lograr una producción de más de dos millones 400 mil barriles diarios a finales del sexenio”, agregó el sábado 15 de diciembre, al dar a conocer el Plan Nacional para Producción de Hidrocarburos, en Ciudad del Carmen, Campeche.

Para alcanzar esa meta, López Obrador prometió destinar 75 mil millones de pesos adicionales al presupuesto de inversión en exploración y perforación de Pemex para el siguiente año, el 2019.

¿Pero qué hay detrás del cálculo de esas cifras? ¿Es posible lograr esas metas de inversión, producción y reducir el precio de la gasolina cuando la crisis internacional de los precios crudo continuará? ¿Cuál será el nuevo esquema estatista de inversión en el ramo petrolero?

A mediano plazo el reto es enorme, si se considera que, tras alcanzar una cifra récord de 3 millones 380 mil barriles diarios en 2004 –hace 14 años–, Pemex cayó en franco declive ; y actualmente produce 1 millón 870 mil. El expresidente Peña Nieto dijo en 2017: “se acabó la gallina de los huevos de oro”.

En el auge de 2004, tan sólo del megayacimiento Cantarell, Pemex obtenía 2 millones 130 mil barriles diarios. Ahora, ese campo petrolero figura a la zaga de la tabla de producción, con 200 mil. Actualmente, del que más se obtiene en las aguas del Golfo de México, es del Maloob, 421 mil 550.

Pero López Obrador, en el acto de Ciudad del Carmen, insistió en explotar este yacimiento: “Hago un desafío para los ingenieros petroleros, si logramos trabajar en la recuperación en Cantarell, podemos todavía sacar petróleo de este campo. Si se trabaja en investigación, si se trabaja en la recuperación de Cantarell y de todos estos campos que fueron sobreexplotados, mal manejados”.

AMLO anunció: “El año pasado se perforaron muy pocos pozos. Ahora 117 es el programa, tanto en tierras, como en aguas someras”.

En octubre, Pemex Exploración y Producción aseguró en su último reporte trimestral –el pasado octubre- que terminó la perforación de 40 pozos en el primer trimestre; 36, en el segundo, y 44 en el tercero, pero no publicó la cifra de cuántos fueron iniciados.

López Obrador expresó que la opción será invertir en exploración y perforación, tanto en tierra y aguas someras de Veracruz y Tabasco, como en los yacimientos marinos de Campeche, “porque nos cuesta menos” extraer el crudo. No mencionó perspectiva alguna sobre los campos petroleros del norte y noroeste del país, donde la ruta trazada por Pemex iba hacia la extracción por fractura de piedra y presión de agua, fracking. En mar, el barril cuesta un promedio de 6 a 8 dólares extraerlo, contra los 15 a 20 de los campos petroleros en tierra, según Alfredo Aguilar Rodríguez, un geólogo y exfuncionario de Pemex, experto en caracterización de yacimientos.

El crudo de los pozos productivos ubicados en los suelos de Tabasco también está agotándose. El campo Samaria, de 34 mil barriles que arrojaba en diciembre de 2015, ha disminuido; en octubre pasado dio 23 mil diarios; el Tizón pasó de 29 mil a 17 mil en el mismo lapso; así como el Terra: de 22 mil 850 a 10 mil 720, y el Íride, de 7 mil 750 a 6 mil 530.

Mas, dentro del propio sector petrolero hay optimismo. Aguilar Rodríguez considera que basta con reactivar unos 900 de los más de mil 800 que han sido cerrados en las últimas décadas por problemas de presión o inmersión de agua, para conseguir aumentar la producción en 180 mil barriles diarios.

Mientras tanto, esta crisis petrolera ha pegado en el bolsillo de los mexicanos con un precio histórico de la gasolina magna, que va de 18.50 a 19 pesos, 38 % más cara que hace dos años y 50 % más que el precio actual de la que se vende en Estados Unidos. Cualquiera que usa auto cotidianamente gasta más de 100 pesos.

Y hoy, Villahermosa, la ciudad que vivió un “boom petrolero” entre el 1980 y 2005, registra una tasa de desempleo de 7.8 %, que rebasa por mucho el promedio nacional, de 3.2 por ciento.

Cuando López Obrador llegó al puerto Dos Bocas para presentar el Programa de Rehabilitación y Mantenimiento del Sistema Nacional de Refinación, formalizó su distanciamiento con la creciente privatización del ramo petrolero heredada de la reforma energética que instrumentó su antecesor, Enrique Peña Nieto, así como con los líderes del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), que no hicieron presencia.

En ese evento, el discurso que pronunció incesantemente en campaña para condenar las cada vez mayores importaciones de gasolina, según admitió, quedó rebasado por una realidad peor, a partir de que México recién empezó a comprar petróleo crudo a Estados Unidos. Su discurso era aquel ejemplo de que no es posible exportar naranjas y luego importar jugo, pero este habría quedado superado por el de cada vez hay menos naranjas y requerimos más jugo.

“Cómo respondemos a ese absurdo de que nos dedicamos a vender petróleo crudo y a comprar gasolinas, como si vendiéramos naranja y compráramos jugo de naranja… Se están iniciando las compras de petróleo crudo al extranjero, es decir, importando petróleo. Eso nunca se había visto en la historia del petróleo en nuestro país”, condenó López Obrador.

Contra el absurdo de producir petróleo, exportarlo e importar gasolina y más crudo, López Obrador ofrece que México llegue a su autosuficiencia en combustibles, porque, según refiere, China, Estados Unidos y Colombia producen todas sus gasolinas; en tanto Japón y España no tienen yacimientos petroleros y pueden refinar con importaciones todo lo que requieren.

“Vamos hacia la autosuficiencia, a darle valor agregado a la materia prima. No va a ser fácil, por el atraso, por el rezago, por la necesidad de recursos. Pero hacia allá vamos”, alentó.

Las importaciones de crudo iniciaron en noviembre pasado, con los primeros cuatro cargamentos de 350 mil barriles de petróleo crudo ligero “Bakken”, provenientes de Estados Unidos, con previsiones de mantener un volumen de 100 mil barriles diarios.

En la economía petrolizada que mantenía desde hace 30 años el Gobierno Federal (PRI-PAN), en la que la mayor parte de los ingresos petroleros eran destinados al gasto público, hay dos factores encadenados que acentuaron la caída en la producción: Una drástica caída de los precios del petróleo en 2016 y, enseguida, por la disminución de los ingresos previstos por exportaciones de crudo, una reducción al presupuesto total de Pemex por 100 mil millones de pesos.

Aun con ese recorte presupuestal de Pemex, el monto invertido por las empresas privadas en exploración y perforación de yacimientos en el periodo 2015-2018, a partir de los 110 contratos que les fueron otorgados con la Reforma Energética, ascendió apenas a 733.4 millones de dólares, que es el 2.5 % destinado por la empresa petrolera del Estado, 32 mil 540 millones de dólares.

Además los contratos privados mencionados aportaron apenas 54 mil barriles diarios, en junio pasado.

Todavía en los últimos meses de la administración de Peña Nieto, ante el público Pemex mantenía un manejo eufemístico de su situación financiera y un optimismo por los recientes descubrimientos de yacimientos, a partir de las rondas de licitación. Ejemplo de ello fue el último reporte trimestral, el del octubre, que difundió su anterior director general, Carlos Treviño.

“Petróleos Mexicanos continúa con los esfuerzos para mantener la estabilidad, tanto en el frente operativo, como en el financiero. Descubrimientos como Manik Mulach son el resultado de varios años de trabajo en exploración petrolera, y nos permiten adicionar reservas al portafolio, que eventualmente se convertirán en producción.

“En el frente financiero, la ejecución de estrategias operativas y comerciales de generación de valor en distintas líneas de negocio nos ha permitido fortalecer el balance financiero y reducir el ritmo de endeudamiento de la empresa.

“Pemex está en la ruta correcta para dar plena viabilidad a sus operaciones en el mediano y largo plazos”, sostuvo el ahora exfuncionario en el texto introductorio de su reporte.

Intervenir

La postura de López Obrador ha sido diametralmente puesta. Desde el 1 de diciembre, en su discurso ante el Congreso de la Unión, condenó la Reforma Energética. Luego, el pasado 9 de diciembre recalcó: “A cuatro años de que se aprobó la Reforma Energética, sólo llegaron de inversión el equivalente al 2.5 % de la incipiente inversión de Pemex. Ni siquiera el 3 % de lo poco que invirtió Pemex en cuatro años. Por eso se desplomó la producción de petróleo, y necesitamos con urgencia enfrentar, parar, frenar esta crisis y comenzar la recuperación en la producción de petróleo.

“Si no intervenimos a mitad del año próximo”, remarcó, “vamos a estar extrayendo un millón 500 barriles, una grave crisis, una tremenda crisis”.

Para la nueva secretaria de Energía, Rocío Nahle, los gobiernos en cada uno de los países petroleros mantienen el mando y coordinación del sector energético, y ejemplo de ello son: Estados Unidos, Canadá o Arabia Saudita, por lo que “de igual manera, el Estado Mexicano va a tomar con responsabilidad la coordinación de este importante sector”.

“Intervenir” para la nueva política petrolera de AMLO, según su discurso, es que ahora el Estado destine la mayor parte de la inversión y además, a través de su empresa petrolera, Pemex, sea el más activo con contratos integrados en los que participe asociado con compañías privadas, a través de contratos integrados.

“Estamos poniéndonos de acuerdo para llevar a la práctica contratos integrados, que faciliten la extracción del petróleo, tanto en tierra, como en las aguas someras”, dijo.

Según el portal de transparencia de Pemex, los “contratos integrales” son los que Pemex suscribe, por licitaciones, con empresas privadas para servicios y obras y cuyo pago se determina en función del cumplimiento de indicadores explícitos y cuantificables utilizados en la industria petrolera internacional.

“No son concesiones o contratos de producción compartida o que comprometan los porcentajes de la producción o de las ventas de hidrocarburos o sus derivados. Tampoco comprometen las utilidades de Pemex, ni incluyen como prestación un porcentaje de los productos, participación en los resultados de las explotaciones o en la propiedad de los hidrocarburos”, señala.

Es decir, se trata de contratos que distan mucho de los contratos emanados de la Reforma Energética, en los que a compañías privadas se les otorgaba un campo petrolero y a partir de la producción obtenida, compartían un porcentaje de utilidad.

Para la inversión no precisada por AMLO en exploración y producción y crudo, la referencia obligada es que el presupuesto de Pemex en el 2018 fue de 113.2 mil millones de pesos, a los que si se le suman los 75 mil millones anunciados por López Obrador, el monto para el 2019 sería de 188.5 mil millones.

La inversión esperada, sin embargo, sería apenas el 58 % de lo que ejerció Pemex en solitario, el 2014, sin Reforma Energética: 323.9 mil millones de dólares.

Para elevar la producción, AMLO planteó que Pemex se asocie con compañías, a través de contratos integrados, y para financiar los 75 mil millones de pesos que se requiere para 2019, no se requerirá ni nueva deuda ni usar recursos del Fondo Petrolero, sólo reorientar recursos ahorrados de las directrices de austeridad en el resto de la estructura gubernamental.

“Vamos a financiar toda la actividad petrolera con el plan de austeridad republicana; vamos a aumentar, para tener una idea, en 75 mil millones de pesos la inversión en Pemex, de lo autorizado en el 2018… Y estoy seguro que nos va alcanzar, porque no es que haya faltado dinero, es que ha sobrado corrupción. Ese es el problema. Ejemplos, sobran”, aseveró.

Mantenimiento corrupto a refinerías

El reto que se fijó López Obrador para la autosuficiencia de gasolinas no es sólo producir más crudo, sino también rehabilitar las seis refinerías existentes del país y construir otra en este puerto, porque –ventiló- 8 mil millones de dólares que se destinaron en la administración de Peña Nieto en mantenimiento no rindieron resultados por tanta corrupción en contratos otorgados a empresas privadas.

En la presentación del Programa de Rehabilitación y Mantenimiento del Sistema Nacional de Refinación, Octavio Romero, director general de Pemex, expuso que por estos contratos hubo “resultados desastrosos”, al grado que México importa 591 mil barriles diarios de gasolina, cuando en 1990 la cifra era de 36 mil.

Rocío Nahle indicó que Pemex cuenta en refinerías del país y otra más en Estados Unidos, en asociación con la petrolera Shell, con una capacidad instalada para procesar un millón 540 mil barriles diarios, pero por falta de mantenimiento y deficiencias operativas, trabajan al 38 %, lo que obliga a importar el 80 % de las gasolinas que consumimos.

Reveló que la falta de mantenimiento es notoria en el sistema eléctrico de las seis refinerías de nuestro país, por lo que urgentemente se atenderán las subestaciones eléctricas, tableros, transformadores, edificios y ductos eléctricos.

Octavio Romero realizó un diagnóstico de las seis refinerías del país, ante los gobernadores de los estados donde se localizan.

De la refinería Madero, Tamaulipas, refirió que le fueron destinados en mantenimiento casi 2 mil millones de dólares en 10 años, pero en lugar de mejorar, empeoró. “Lo interesante del caso, es que para el tiempo en que empezó la inyección de recursos, aquella refinería operaba al 77 % de su capacidad, pero en el actual 2018, cierra operando tan solo al 13 por ciento”.

De la refinería Cadereyta, Nuevo León, refirió que recibió 2 mil 300 millones de dólares, pero pasó de su aprovechamiento de su capacidad de producción del 75 % al 43 %. De la de Minatitlán, con 4 mil 046 millones, disminuyó de 95 a 11 ciento.

En tanto, las otras tres refinerías que no han sido reconfiguradas, Salamanca, Tula y Salina Cruz, en 1997 operaban en promedio al 84 % de su capacidad y actualmente lo hacen al 50 por ciento.
Por ello, Nahle anunció que a cada una de las plantas se les dará mantenimiento de equipos internos y periféricos, como reemplazo y sustituciones por equipo nuevo con tecnología de punta, intervención en sistemas de instrumentación y control.

Además, serán reparados equipos dinámicos, como compresores, cambiadores de calor, calentadores, bombas, válvulas, reactores, regeneradores, sopladores y otros equipos centrales como calderas, turbogeneradores y torres de enfriamiento.

Con la rehabilitación de las refinerías, Nahle aseguró que para el 2020 podrán ser procesados 600 mil barriles más de gasolinas.

Nahle destacó que con la nueva refinería a construir, con una inversión de 8 mil millones de dólares en un área de 566 hectáreas del puerto de Dos Bocas, Pemex tendrá para el 2022, una capacidad adicional de procesamiento de 340 mil barriles por día.

“En el 2022 con nuestras siete refinerías procesaremos 1 millón 863 mil barriles de crudo por día, de los cuales obtendremos 781 mil barriles de gasolina y 560 mil barriles de diésel por día”, resumió la funcionaria en un video que antecedió a su discurso.

De lograrse esas metas de producción de gasolina, la nueva política estatista de López Obrador estaría logrando la autosuficiencia, pues actualmente México importa un promedio de 575 mil barriles diarios.

AMLO no ha planteado que México, con el afán de destinar los barriles de crudo a la refinación, cancelará sus exportaciones de petróleo en el mediano plazo, y con ello dejará de ingresar los más de 20 mil millones de dólares anuales en promedio que obtiene por ello. Hasta octubre pasado, los ingresos por exportaciones de crudo sumaban 22 mil 684 millones de dólares; y en el 2017, fueron 20 mil 023 millones. Es decir, serían un rubro que desaparecería de la balanza comercial de Pemex, el cual también afectaría lo destinado por esta empresa al gasto social.


Sin fecha de licitaciones

Para López Obrador, más allá de las facultades que le corresponde tanto a Nahle, como a Romero Oropeza, recalcó que a la primera le tocará la responsabilidad de rehabilitar las refinerías y construir la nueva en Dos Bocas, y al segundo, lograr las metas de exploración y producción de crudo.

Y pese a los antecedentes de corrupción que machacó a los empresarios, tanto en Paraíso, como en Dos Bocas, López Obrador hizo un llamado a éstos para que estén altura de las circunstancias “históricas” de este nuevo plan energético.

“En esto un poco, como en otras cosas, terco y hasta obsesivo. Voy a estar pendiente, como todos ustedes, porque me van a ayudar y vamos a estar dándole seguimiento a todo el plan”, asentó en Dos Bocas.
“Es un momento decisivo en la historia de nuestro país y en la historia de la explotación petrolera. No exagero. Es algo parecido a lo que tuvo que hacerse en 1938. Es un nuevo rescate de Petróleos Mexicanos”, añadió en Ciudad del Carmen.

Para el evento en Dos Bocas, estaba previsto que fuera anunciada la agenda de licitaciones del programa de Rehabilitación y Mantenimiento del Sistema Nacional de Refinación, y en el de Ciudad del Carmen, la del Plan Nacional para Producción de Hidrocarburos, pero en ninguno de los dos eventos hubo adelanto de montos ni de fechas de licitaciones.

Octavio Romero, director de PEMEX, sólo adelantó que en el caso de la perforación de pozos, sería a partir de enero y no dio más detalles.

En Ciudad del Carmen, AMLO justificó que ya es un avance el contar con metas y presupuesto, pero admitió que le falta aún más celeridad, por lo que encomendó a la secretaria de la Función Pública, Irma Sandoval, para que intervenga asesorando a Romero Oropeza, Nahle y Manuel Bartlett, titular de la Comisión Federal de Electricidad.

“Le he pedido a la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, que acompañe a Octavio (Romero), que acompañe a Rocío (Nahle), al licenciado Bartlett en todo lo que es la contratación del sector energético, para que hagamos las cosas lo más pronto posible y que, al mismo tiempo, se garantice la transparencia y la honestidad, pero que no haya obstáculos, que actuemos con celeridad, como le exigen las circunstancias”, externó.


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Carlos Marí

Carlos Marí

Periodista ex corresponsal del Grupo Reforma en Tabasco y doctorante en Ciencias Humanas para el Desarrollo Interdisciplinario enfocado a temas de gestión del agua, desastres naturales, de resistencias, explotación petrolera, megaproyectos, pobreza y desigualdad de desarrollo en la región sur.