Desigualdad / Trabajo

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Detrás los surcos: historias de las mujeres de San Quintín

Detrás los surcos: historias de las mujeres de San Quintín

En sus incursiones a los ranchos de jornaleros agrícolas en el Valle de San Quintín, el periodista Kau Sirenio Pioquinto recolectó pequeñas historias de mujeres que muestran una vida de explotación y violencia, pero también, de valor y lucha por los derechos.

“Muro no, puente sí”

“Muro no, puente sí”

En su recorrido rumbo a la ciudad de México, los jornaleros agrícolas de San Quintín hicieron una parada en la frontera, ahí se encontraron, separados por el muro, con los hijos de braceros y representantes de sindicatos de trabajadores de Estados Unidos

Viaje a una (falsa) tierra prometida

Viaje a una (falsa) tierra prometida

Este sábado arrancó en San Quintín la caravana de jornaleros agrícolas “por un salario justo y una vida digna”, que recorrerá 7 estados del país para llegar a la ciudad de México el 17 de marzo. ¿Quiénes son estos jornaleros? Kau Sirenio Pioquinto hizo el recorrido desde sus lugares de origen hasta los surcos de San Quintín y nos cuenta cómo los pobladores de los estados más pobres del país (Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Veracruz).

Morir en los campos agrícolas

Morir en los campos agrícolas

El 10 de febrero, un camión que transportaba jornaleros agrícolas entre los límites de Jalisco y Colima se volcó y murieron ocho trabajadores, entre ellos tres mujeres y tres niñas; cinco eran originarios de Guerrero, una de las regiones del país donde la gente emigra para evitar morir de hambre.

¿A quién le importan los jornaleros agrícolas?

En marzo de 2015, un inédito movimiento laboral en el Valle de San Quintín, Baja California, acaparó la atención sobre las condiciones en que viven miles de jornaleros. Pero cuando se apagaron los reflectores, la realidad regresó en toda su crudeza

San Quintín: esclavos del siglo XXI

El periodista guerrerense Kau Sirenio Pioquito trabajó siete días en los surcos de la empresa Los Pinos y comprobó que en los campos de Baja California, la explotación de hombres, mujeres y niños no pasa la prueba del tiempo.