Texto: Daniela Rea. Foto: Mónica González

26 de noviembre 2017

Ser adolescente en Ecatepec

El Observatorio Ciudadano contra la Violencia de Género, Desaparición y Feminicidio en el Estado de México contabilizó, el año pasado, 39 feminicidios en el municipio de Ecatepec. Tres cada mes. ¿Qué significa ser mujer adolescente en el municipio más violento para mujeres? Ellas nos cuentan

A manera de epígrafe:

Roselia, una mamá de Ecatepec, dice que cuando estaba embarazada y supo en el ultrasonido que su bebé sería niña, pensó dos cosas. La primera, una especie de alegría porque tendría una compañera, alguien que le ayudaría a cuidar a sus dos hermanos más grandes y a ella misma cuando envejeciera; la segunda, un temor porque sabe que en el lugar donde vive, a las mujeres las secuestran, las desaparecen, las matan.

Así se espera la llegada de una niña a la vida en Ecatepec.

* * *

Algunos datos sobre el municipio. Es el que tiene mayor número de pobres en todo el país, casi 500 mil personas, según el Coneval. Sobre violencia contra mujeres, tan solo el año pasado, el Observatorio Ciudadano contra la Violencia de Género, Desaparición y Feminicidio en el Estado de México (Mexfem) contabilizó 39 feminicidios, tres casos al mes. En Ecatepec hay registro de 177 mujeres desaparecidas desde el año 2000, según la base de datos www.personasdesaparecidas.org.mx de Data Cívica.

Los primeros siete meses de este año, en el Estado de México se denunciaron mil 150 violaciones sexuales (más otros mil 114 casos de violencia sexual de otro tipo), la cifra más alta del país; el doble de Chihuahua, el estado que sigue en mayor número de denuncias, con 564 casos.  El Estado de México en 2016 registró la mayor incidencia delictiva nacional por los delitos de homicidios (culposos y dolosos), secuestros, extorsiones y robo de vehículos. Datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Desde el año 1985 está en el ranqueo de los 10 primeros estados en tasa de defunción de mujeres con presunción de homicidio.

I. Cargar un cuchillo para defenderme

Fernanda tiene 15 años, estudia la preparatoria. Su historia, resumida, es así: su papá migró a Estados Unidos cuando ella tenía tres años y desde entonces no lo ve; su mamá murió de cáncer cuando ella tenía 11 años. De esa época recuerda que los compañeros de la escuela le gritaban “la huérfana”. Sin mamá y con su papá del otro lado de la frontera, se acomodó en la casa de un tío materno, donde a los pocos años comenzó con el acoso sexual.

“Yo me quedaba sola con uno de mis primos, entonces eran como intentos de abuso sexual. Que no llegaron a más lejos, porque comencé a tomar protecciones, al principio intentaba gritar y patalear y hacer diversas cosas, pero creo que la mujer siempre lleva las de perder, hablando de fuerza física, entonces no se puede hacer gran cosa, de ahí comencé a cargar con un cuchillo para defenderme”.

Fernanda cuenta que el acoso de sus primos y tíos, de quienes se supone debieron cuidarla, le generó tal inseguridad y trastornos que intentó suicidarse en tres ocasiones. “Ninguna lo logré por falta de valor”. Fernanda dice que un día tuvo que usar su arma contra el primo, "intentó tocarme y me defendí, le sangró la muñeca".

Fernanda hace un listado de lo que es la violencia contra las mujeres:

“Yo digo que va desde que te dicen ‘tienes que lavar platos’, hasta una bofetada, un acuchillamiento. También están los hombres que pues, debido a que las mujeres también les dan el derecho y la cultura se los ha dado, se creen más que nosotras. Tienden a bajarnos y como que hacen menos la dignidad de la mujer, como si su papel no valiera casi nada, como si la mujer sólo sirviera para parir hijos y hacer quehacer”.

Fernanda cree que las mujeres “les dan el derecho” a los hombres para violentarlas. Sobre eso, abunda: “Yo creo que sí, porque las que no se rebelan son las que generalmente están en casa plantadas y sólo ocupan para tener sexo. Lo que pasa con estas mujeres es que se atan al hogar, y ya no salen de ahí y es algo realmente triste, porque se enajenan con eso. Por ejemplo, hoy en día, hay memes que circulan en Facebook ‘le perdí el toper a mi mamá y para mi mamá es el fin del mundo’”.

Sobre crecer en Ecatepec:

“Crecer en Ecatepec… yo creo que sí está bien grueso, porque es peligroso, cada esquina tiene una bandita que a nosotras las mujeres nos acosan, nos ven con morbo y los hombres creen que todo lo que hacemos es porque los queremos provocar”.

“Aquí encuentras un muerto cada semana. Le dije a una amiga ‘vamos a tomarnos un helado, porque no me siento bien’ y me dice ‘pero no nos vamos por el deportivo porque violaron a una de mis primas’. Es algo feo, no puedes caminar, ser libre”.

II. Ella era mi tía

“No nos esperábamos esto porque fue de repente. De hecho, ya en algunas veces ya la había querido… ya la había ahorcado o así, pero ella trataba de defenderse y se salvó dos veces. Pero pues la tercera fue cuando ya…”.

Ella es Betsy, estudia el segundo año de preparatoria y relata el asesinato de su tía en manos de su pareja.

“La tercera fue cuando ya… Nos avisan y pues sí nos cayó así de sorpresa. Ni nos esperábamos eso. Cuando la iba a ahorcar las otras veces fue a denunciar y hubo como que una orden de alejamiento, pero pues este hombre iba y la buscaba y la buscaba y la buscaba. Él seguía insistiendo e insistiendo y ella ya le había dicho que no quería estar con él, pero como que no entendía, él se acercaba según supuestamente por sus hijos, pero no, no era cierto que se acercaba por sus hijos. Él tenía miedo a que lo dejara mi tía”.

Betsy cuenta que la familia tuvo que repartirse a los cuatro hijos que quedaron huérfanos, todos entre 1 y 9 años de edad. El asesino sigue suelto.

“A mí como mujer, la verdad me afecta mucho porque me quedé con ese miedo, miedo de que esa persona nos pueda hacer algo en el momento que sea. Y me afectó con mucha tristeza porque era mi tía, era muy cercana a mí. Y yo ahora vivo con el miedo todo el tiempo, el miedo a que me pueda pasar algo”.


III.
¿Qué es lo que quieren de una mujer?

Jocelyn tiene 18 años y se hace cargo de su hermana menor y su mamá.“En mi casa se ha vivido violencia desde que tengo memoria, mi papá ha sido muy muy muy machista, él ha pegado a mi mamá, incluso quemaba la ropa de mi mamá, quemaba la ropa de nosotros”.

Jocelyn relata que cada día, al volver de la escuela, tenía miedo de abrir la puerta y ver qué le había hecho su papá a su mamá o de recibir ella una golpiza. Su papá le dejó de pagar los estudios porque decía que la escuela era solo para hombres.

“Yo tuve que aprender como a quererme a mí misma porque yo no me quería, yo por lo que vivía, yo no me quería. Yo veía que mi mamá tampoco se quería a sí misma porque dejaba que mi papá la golpeara, le revisara la ropa interior para ver si le había sido infiel, le aguantaba todo”.

Hasta que Jocelyn actuó: demandó al papá por los golpes y logró una orden de alejamiento. Luego, convenció a su madre de dejar la casa y al esposo golpeador. Su miedo era que los golpes ya no sólo fueran a la madre y a ella, sino a su hermana menor de 8 años. Jocelyn estudia con dificultades (llega tarde a clases, no cumple con todas las tareas, falta) porque trabaja y cuida a su hermana y su mamá.

“Yo siento feo porque no sé, como que no logro entender a los hombres ¿qué es lo que quieren de una mujer? Como que me hago esas preguntas diario. Estuve preguntándole a mis amigos y ellos decían ‘no es que una mujer cuando viste así, algo quiere y si se porta así, pues hay que enseñarles a que aprendan a respetar, aunque sea a golpes’. Y yo les decía que no, que no tienen razón, pero así crecen y así educan ellos a sus hijos y es un círculo que no termina”.

IV. Vivir la muerte todos los días

A inicios de año, investigadoras del Instituto Nacional de Psiquiatría publicaron el estudio Sintomatología postraumática en estudiantes de preparatoria, el cual indagó el impacto de la violencia en adolescentes de los municipios de Luvianos, Tlatlaya y Ecatepec. En esos municipios se entrevistaron a mil adolescentes hombres y mujeres estudiantes del turno matutino y vespertino de preparatoria para analizar cuáles son los efectos traumáticos de las violencias que sufren.

El 80 por ciento de los estudiantes dijo que había sufrido un evento traumante (esta cifra es mayor a la que se refleja en la Encuesta Mexicana de Salud Mental Adolescente que tuvo casi un 70 por ciento) como presenciar una muerte, ser víctima de abuso sexual, de robo o golpes; 56 por ciento de quienes dijeron sufrirlo eran mujeres y el 50 por ciento de Ecatepec.

En promedio, dijeron haber sufrido casi 3 eventos traumantes en su vida.

Ser víctima o testigo de la violencia les genera a los adolescentes daños a la salud mental como depresión, pensamientos y tentativas suicidas, consumo de alcohol o sustancias, miedo, ansiedad, conductas delictivas y violentas, problemas de apego, trastornos de la alimentación y experiencias de vida negativas posteriores.

Las mujeres sufrieron más agresiones sexuales, se culpan por lo sucedido y otorgan mayor valor a la amenaza; mientras que los hombres experimentaron más sucesos externos como golpizas, robos con violencia y tienden a internalizar lo que sienten después del evento.

El estudio encontró que las y los adolescentes que afirmaron ser “obligado a tener relaciones sexuales” (la mayoría mujeres, por un familiar a los 12 años de edad en promedio) tuvieron tentativas suicidas, sin importar educación edad o sexo. Ecatepec ha presentado un número de víctimas por violación superior a la media nacional.

Sheila Mendoza Mojica es especialista en estudios de salud mental y violencia, y una de las autoras del estudio, que constó en una encuesta y un relato breve.

“Cuando estaba capturando los relatos la verdad es que estaba muy enojada, con mucha rabia. Pensaba cómo es posible que estén viviendo estas cosas. Algunas de abuso sexual no contestaron nada, solo puntos suspensivos o escribían ‘no quiero recordar no quiero hablar de eso’. Otras expresaban su coraje, su dolor, su miedo, escribían cosas como ‘después de eso no soy la misma persona, me sentí desprotegida, que la vida no valía la pena, que yo ya no valgo la pena como persona’”.

“Esto hace pensar como ellas están construyendo ser mujer joven en este contexto. Como es común, hasta es naturalizado ‘te va a pasar, aguántate’. Algunas reaccionan reprimiendo lo que sienten para poder seguir adelante, como una forma de defensa para ser funcional en la sociedad; otras dicen que golpean a hombres y mujeres como una forma de defensa”.

“Yo creo que ser mujer adolescente es como intentar salir adelante todos los días pese a lo difícil de la vida, de las situaciones que les han ocurrido y que ellas no han podido hacer nada para evitarlo. Yo las veo como si estuvieran viviendo muchas muertes todos los días, esquivándola, sobreviviéndola, tratando de salir adelante, pero que cada una de esas muertes las va tocando, les deja prótesis con las que siguen viviendo”.


Se autoriza su reproducción siempre y cuando se cite claramente al autor y la fuente.

“Este trabajo forma parte del proyecto Pie de Página, realizado por la Red de Periodistas de a Pie. Conoce más del proyecto aquí: http://www.piedepagina.mx".

Categoría: Crónicas y Reportajes. Equidad / Mujeres. Equidad / Género

...


Daniela Rea

Miembro de la Red de Periodistas de a Pie. Sus textos y fotografías han aparecido en distintas revistas nacionales e internacionales. En el 2010 participó en Expofotoperiodismo con un trabajo sobre migración. En el 2013 recibió los premios Excelencia Periodística otorgado por PEN Club México y el primer lugar en el concurso de periodismo Género y Justicia que entrega ONU Mujeres y la SCJN.

Mónica González

Mónica González

Fotógrafa egresada de Ciencias Políticas de la UNAM. Ha colaborado en distintos medios y revistas nacionales e internacionales. Obtuvo la beca Fonca en la edición 2009-2010 y 2013-2014 Premio Nacional de Periodismo 2011 de Fotografía por el proyecto Geografía del Dolor. Premio Nacional de Periodismo 2006 otorgado por el Club de Periodistas de México y el IPN en categoria Fotografía Reportaje por su trabajo de migrantes en la frontera de Sonora y Arizona.