Texto y fotografía: Daniela Rea y Arturo Contreras.

26 de agosto de 2017

El salario mínimo es un derecho humano: SCJN

Una resolución de la Suprema Corte de Justicia en un amparo contra la Comisión Nacional de Salarios Mínimos establece su obligación de garantizar una vida digna como un derecho humano. El salario mínimo, dice la Corte, debe cubrir las necesidades básicas y la Conasami está obligada a considerar los tratados internacionales para que el salario mínimo alcance para cubrir necesidades normales de un jefe de familia y su familia

Hace casi un año la señora Luz interpuso un recurso de revisión  ante la Suprema Corte de Justicia  por un amparo en contra de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, porque el ingreso que percibía como limpiadora en un hostal era insuficiente para satisfacer sus necesidades básicas.

Luz, madre de familia, gana el salario mínimo, 80 pesos diario, 2 mil 400 al mes. Para completar su ingreso debe trabajar doble jornada limpiando casas. ¿Por qué una persona que trabaja de manera legal y digna hasta dobles turnos vive en la pobreza?

Un poco de contexto. En México 3 millones  870 mil personas que trabajan ganan el salario mínimo, esto es 80 pesos diarios. Este es el segundo salario mínimo más bajo de los países que integran la OCDE. La línea de bienestar -la medición que se utiliza para determinar el ingreso que debe tener un jefe de familia para satisfacer las necesidades mínimas en alimentación, vivienda, transporte, salud y educación- tenía en marzo del 2016 un estimado de 2 mil 714 pesos para zonas urbanas.

Sólo para transportarse al trabajo, Luz invertía 15 pesos diarios.

En otros casos como el de Enrique Colón, la cosa es más extrema. Él es mesero en la Ciudad de México y trabaja en el Estado de México. Como Luz, gana el salario mínimo de 80 pesos diarios y usa la mitad sólo para llegar al trabajo.

“La pecera que me saca de Tecamac me cobra 14 pesos, más 6 del metrobus, haga cuentas, son 40 de ida y vuelta. Así que nos vemos obligados a completar con la propina, por eso hemos sobrevivido, con 560 pesos a la semana nunca la haría”. Además de la inversión de dinero para trabajar, Enrique invierte entre 3 y 4 horas diarias para ir y volver, casi media jornada.

Hace unos meses Enrique se hizo famoso en las redes. Él impulsó una campaña en change.org para pedir que subieran el salario mínimo. Se juntaron 89 mil 610 firmas. En esa campaña Enrique escribió:

“Llevo 20 años trabajando como empleado de un restaurante en la Ciudad de México, soy viudo tengo 47 años y cuatro hijos, de los cuales dos dependen económicamente de mí. Siempre he ganado el salario mínimo. Tengo que pagar agua, luz, vivienda, inscripción a la escuela de mis hijas, útiles escolares y muchas otras cosas. Decidí iniciar esta petición porque estoy muy preocupado de que al retirarme, después de 20 años de trabajo, o si me llegara enfermar, con este salario no podré pagar las cosas más básicas de mi día a día. Las autoridades tienen que entender que nadie puede vivir así. Ayúdame con tu firma a que las autoridades se comprometan a subir el salario mínimo”.

A la distancia, desde aquella vez que lanzó su carta, Enrique lamenta que a la par del aumento del salario mínimo de 7 pesos este año, haya aumentado la inflación. Y a quienes argumentan que no es necesario un aumento, pues completan con “propinas”, Enrique responde:

“Toda mi seguridad social depende de mi ingreso legal: mi retiro y mi Infonavit. Al ganar ‘legalmente’ un salario mínimo, aspiraré a una pensión casi de limosna”.

Enrique tiene planes a futuro, cuando se jubile como mesero. Quiere poner un negocio.

 

 

La Corte y el trabajador

En el 2016 la Suprema Corte decidió atraer el amparo 67/2017 de Luz. Y vinieron entonces los tecnicismos. Lo que se propuso analizar era, primero, si la decisión de la Conasami de determinar el monto es auto o heteroaplicativa, esto es si de manera automática afecta a Luz como trabajadora; segundo, analizar si había motivos para amparar a Luz.

Y vinieron entonces los fortunios políticos. El proyecto quedó en manos del ministro Medina Mora, que aprobó a favor de Luz el primer punto, pero que no le dió el amparo porque si se lo daba, ella se queda sin el salario mínimo, argumentó el juez. Es en el engrose de la resolución de la segunda sala donde se ve un rayo de luz en la misma

El abogado de Luz, Jaime Araiza, lo explica así:

“Medina Mora presenta un proyecto en los que dice que la resolución de la Conasami es autoaplicativa, es decir que afecta a todos los trabajadores de forma directa. Establece también que la Conasami es una autoridad y por eso es posible irse a un amparo por ser autoridad”. En este punto Araiza hace una pausa y apunta que este reconocimiento es importantísimo, pues al reconocerla como autoridad, se afirma que está obligada a cumplir con las leyes y normas y garantizar los derechos de las personas.

“Un tercer punto que decide la Corte es reconocer que el salario mínimo debe cubrir necesidades básicas, garantizar una vida digna como un derecho humano. Y esto también es importantísimo porque no había pronunciamiento judicial que lo dijera, el derecho al salario mínimo lo toma en perspectiva de derechos humanos”.

Y un cuarto punto que determina la Corte es que no da el amparo a Luz por un tecnicismo:

“Después de decir que el salario mínimo digno es un derecho humano, dice no puedo darle el amparo a Luz porque esta resolución de Conasami se asemeja a una ley, una norma general y abstracta. Como se asemeja a una ley debo darle la aplicación de una ley: conceder un amparo contra una ley, significa que si yo le dejo de aplicar a Luz la determinación de la Conasami, el efecto es en perjuicio de la propia Luz porque la dejo sin salario mínimo”, explica Araiza.

Sin embargo, en su resolución la segunda sala de la Corte  le dice a la Conasami que está obligada y debe considerar los tratados internacionales para que el salario mínimo alcance para cubrir necesidades normales de un jefe de familia y su familia.

“Es un avance muy importante, sin duda. El llamado a la Conasami y al Congreso es que replanteé si realmente la Conasami está cumpliendo con su función constitucional de garantizar un salario digno y suficiente, que es su razón de existir”, concluye el abogado.

Y ahora, ¿cuáles son los escenarios?

Cualquier trabajador puede recurrir de nuevo a la Corte e interponer un amparo, explica Jaime Araiza, sin embargo, señala que se debe buscar con creatividad espacios legales para llegar de nuevo al máximo tribunal y hacer que se pronuncie. Un segundo escenario es que la CNDH se active y ejerza una acción de inconstitucionalidad sobre las decisiones de la Conasami, pues ella misma dijo ya que sus decisiones violan derechos fundamentales de las personas.

En el 2016 publicó el informe Salario Mínimo y Derechos Humanos en el que concluía que el salario mínimo es el medio fundamental para asegurar una vida digna, por lo cual se debe dar una recuperación gradual y sostenida del poder adquisitivo. 

Y un tercer escenario es elevar la denuncia a instancias internacionales porque el Estado Mexicano está violando el derecho de los trabajadores a un salario digno.


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“Este trabajo forma parte del proyecto Pie de Página, realizado por la Red de Periodistas de a Pie. Conoce más del proyecto aquí: http://www.piedepagina.mx".

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Texto: Daniela Rea


Miembro de la Red de Periodistas de a Pie. Sus textos y fotografías han aparecido en distintas revistas nacionales e internacionales. En el 2010 participó en Expofotoperiodismo con un trabajo sobre migración. En el 2013 recibió los premios Excelencia Periodística otorgado por PEN Club México y el primer lugar en el concurso de periodismo Género y Justicia que entrega ONU Mujeres y la SCJN.

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Imágenes Arturo Contreras

Periodista en busca de nuevas maneras de contar historias y así dar un servicio a la ciudadanía: Crowdsourcing, datos y nuevos medios. Crónica y narrativa. Redes sociales.