Texto: Darwin Franco.  Fotografías: Héctor Guerrero y cortesía de la familia de Juan Carlos Castro

8 de Febrero de 2017

El regreso del “muchacho alegre”

Juan Carlos Castro García es el primer desaparecido localizado por las familias que integran el colectivo Por Amor A Ellxs; su regreso, sin vida, deja muchas dudas sobre la correcta identificación de los cuerpos que ingresan al Servicio Médico Forense y de las labores periciales de la Fiscalía General de Jalisco, encargada de solicitar al Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses todas las pruebas para devolverle la identidad a aquellas personas que desaparecen o pierden la vida en Jalisco

GUADALAJARA, JALISCO.- Juan Carlos tenía la ilusión de ser un gran músico y vaya que lo era cuando soplaba a través de esa gran tuba dorada con adornos azules y la abrazaba alegremente a su cuerpo para interpretar ritmos sinaloenses con la banda Reverenda. También lo era cuando hablaba y escribía de su orgullo de ser padre de una pequeña de 7 años y de tener el cariño de su familia, porque él bien sabía que no hay migración ni distancia que pueda fragmentar ningún amor.

Así lo recordaron sus padres Juan y Salomé, el día de su funeral. Ese día los acordes de la que era su banda retumbaron en los corazones de los presentes.

Juan Carlos, de 23 años, fue desaparecido el 29 de septiembre de 2016 cuando se dirigía a Acatlán de Juárez para prestar el servicio de UBER. Lo único que se supo entonces -y hasta ahora- fue que el vehículo Versa color blanco con placas JMK4501 que manejaba canceló el viaje en el kilómetro 80 de su trayecto. Después la empresa y el dueño del auto que conducía Juan Carlos guardaron silencio y evadieron las preguntas de la familia.

Tras no saber nada de él, Karen, su novia, llamó a los padres de éste que residían en los Estados Unidos para contarles lo ocurrido. Así inició el deambular de Salomé, Juan y Karen por diversas oficinas de la Fiscalía General de Jalisco y el Instituto Jaliscienses de Ciencias Forenses (IJCF); el personal que en ellas se encontraron –como pasa con la mayor parte de los familiares de desaparecidos en Jalisco- sólo les pedían “paciencia” porque aseguraban -sin ofrecer pruebas ni evidencias- que “estaban trabajando” y que pronto les darían “avances de la búsqueda”. Los avances prometidos se postergaban una y otra vez convirtiendo los días en semanas y las semanas en meses; casi cuatro meses para ser exactos.

Omisión


En octubre de 2016 24 cuerpos llegaron al Servicio Médico Forense y fueron declarados como “no identificados”: 21 hombres, 2 mujeres y un cuerpo cuyo género no fue establecido. Según  información obtenida por la Unidad de Transparencia del IJCF (IJCF/UT/002/2017) tres murieron de manera violenta; Juan Carlos fue uno de ellos.

Cuando los padres de Juan Carlos acudían al Semefo preguntando si alguno de los cuerpos era de su hijo, las trabajadoras sociales les mostraban fotografías de quienes estaban en el rango de edad y características físicas de Juan Carlos; sin embargo, nunca les presentaron aquellas fotografías forenses del cuerpo de un hombre que fue localizado en la primera semana de octubre -menos de una semana después de la desaparición del joven- dentro de una zanja en un lote baldío del municipio de Tlajomulco de Zúñiga.

El cuerpo de Juan Carlos permaneció en el SEMEFO casi cuatro meses hasta que fue entregado a sus familiares, el 26 de enero de 2017.

Su identificación no sucedió en el momento de su localización porque el Ministerio Público de la Fiscalía General de Jalisco a cargo del hallazgo en Tlajomulco de Zúñiga no solicitó la toma de ADN de dicho cuerpo esto pese a que el grado de descomposición en que se encontraba hacía imposible su identificación visual. Así, mientras la familia acudía a buscar a Juan Carlos al Semefo, su cuerpo estaba ahí, anónimo, por negligencia de las autoridades.

La identificación de Juan Carlos no llegó por las acciones periciales de la Agencia Ministerio Público Especializado en Desapariciones de la Fiscalía General de Jalisco sino por una acción de un perito genetista del IJCF, Sandra García, quien de manera voluntaria tomó la muestra de ADN al cuerpo localizado en Tlajomulco de Zúñiga para ingresarlo al banco de datos genéticos. Al cruzar con los datos genéticos de los familiares que reclaman a algún desaparecido, se obtuvo compatibilidad con el perfil genético de su madre, Salomé.

Con esos datos, personal del Semefo se comunicó con la familia de Juan Carlos para darles esta información y ofrecerles otras pruebas periciales que llevaran a la plena identificación de su hijo.

Una de las pruebas claves que faltaba era el cruce de información genética del ADN del padre de Juan Carlos, el cual no estaba en la base del IJCF porque simplemente el ministerio público a cargo -en plena ignorancia de los Protocolos Internacionales de Identificación, como el AM/PM de la Cruz Roja-, no recolectó el ADN del padre. Estos protocolos indican que cuando se busca identificar un cuerpo de hombre, el ADN más preciso es el del padre.

Foto: Héctor Guerrero

 

Foto: Cortesía de la familia de Juan Carlos Castro

 

Foto: Cortesía de la familia de Juan Carlos Castro

Foto: Cortesía de la familia de Juan Carlos Castro

Ausencias y negligencias


Por Amor A Ellxs
, colectivo de familiares de desaparecidos en Jalisco, ha reclamado en las mesas de trabajo que tiene con la Fiscalía General de este estado el acceso a las pruebas periciales; a la fecha, ninguna familia ha tenido acceso, por ejemplo, a las prendas que son localizadas tanto en fosas clandestinas como en los lugares de hallazgos de cuerpos.

Estas faltas ocasionaron la remoción de la titular Área de Búsqueda de Personas Desaparecidas, Violeta Meza; su sucesor, Luis Pablo Pinzón González -proveniente del área de inteligencia de la Fiscalía- ha comenzado a solicitar lo que su antecesora se había negado: la información de todas las pruebas periciales y forenses que al momento ha realizado el IJCF tras la localización de una fosa o el cuerpo de una persona no identificada; esta información ha comenzado a integrarse a las averiguaciones previas de los casos de desaparición dando como uno de los primeros resultados la localización de Juan Carlos dentro de las propias instalaciones del SEMEFO.

Hasta el 23 de enero de 2017 a Salomé y Juan les mostraron fotografías de las prendas que acompañaban al cuerpo localizado en Tlajomulco de Zúñiga, así identificaron los zapatos, pues eran idénticos a los que Salomé le había regalado a su hijo.

Para la familia, sin embargo, esa no era una prueba suficiente y así se lo hicieron saber al Fiscal General, Eduardo Almaguer, en la quinta mesa de trabajo que el colectivo Por Amor A Ellx tuvo con las autoridades de la Fiscalía General, el 24 de enero de 2017. Ahí se ordenó la toma de muestra genética al padre de Juan Carlos y un día y medio después se confirmó la completa compatibilidad entre el ADN del cuerpo localizado en Tlajomulco de Zúñiga y los de sus padres. Los familiares comentan que en general los resultados genéticos tardan dos meses en llegar.

Así, “El muchacho alegre”, “El Pequeño Grandulón”, “El trompudo”, “El músico de la tuba”, regresó  con sus padres y con su novia Karen. Aún hay 4 mil 216 personas desaparecidas en Jalisco a quienes sus familiares esperan en casa.

“Hoy podemos decir que mi hijo regreso… que está aquí con nosotros y que ya está en paz porque tuvimos la fortuna de encontrarlo”, expresó su padre Juan, el día que fue velado de cuerpo presente en el patio de su casa.

Ese 27 de enero de 2017, ahí estaba Juan Carlos rodeado de todos sus compañeros de la banda Reverenda y de su tuba. Sus padres aseguran que será Juan Carlos quien desde el cielo ayude al resto de las familias de Por Amor A Ellxs a encontrar a sus seres queridos desaparecidos.

En una comunicación a través de sus redes sociales, Por Amor A Ellxs, recordó que la justicia no llegará a la familia Castro García hasta que la Fiscalía y el IJCF por qué los ministerios públicos omitieron solicitar las pruebas forenses que pudieron facilitar su identificación a los pocos días de su desaparición.

Para Salomé, Juan y Karen, la búsqueda de justicia continuará aunque ahora lo hacen con la dolorosa certeza de saber que Juan Carlos yace en su pueblo natal, Potrerillos, abrazado de su tuba y de aquella canción sinaloense que tanto disfrutaba: “Ya con ésta me despido a orillas de un campo verde, aquí se acaban cantando, los versos del muchacho alegre”.


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Categoría: Crónicas y Reportajes, Memoría / Desaparecidos, Violencia de Estado / Impunidad

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Darwin Franco

Periodista independiente radicado en Guadalajara, Jalisco.

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Héctor Guerrero

Es fotoperiodista Mexicano ha participando en festivales como el festival internacional de fotoperiodismo Visa Pour L´ Image en Perpignan Francia, Festival de fotografía

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