Texto: Daniela Pastrana.  Imágenes: Rompeviento TV / Archivo Pie de Página

8 de octubre de 2017

“Fox traicionó la esperanza del cambio democrático”

El hombre que acabó con 71 años de hegemonía priísta pactó con Enrique Peña Nieto el regreso del PRI al poder a cambio de inmunidad. Vicente Fox ocultó información sobre el desproporcionado crecimiento de su patrimonio y sus sucesores congelaron una investigación que podría llevarlo a la cárcel por enriquecimiento ilícito cuando fue presidente del país, concluye Raúl Olmos, autor del libro Fox, Negocios a la sombra del poder

Este es un relato de cómo Vicente Fox utilizó la embestidura presidencial para renegociar deudas de empresas familiares, ampliar negocios de amigos, hacer sociedades con multinacionales y cobrar propinas millonarias:

En 1995, Fox declaró poseer tres vacas, dos caballos, cuatro avestruces, un “vocho”, una camioneta Ram, una motocicleta, un librero, una lavadora, una sala, una computadora, una impresora, algunos objetos de arte y otros muebles. También declaró que era socio de tres empresas familiares en quiebra, por lo que el valor de sus acciones era cero, y que tenía tres casas y dos departamentos, con un valor total de 2 millones 250 pesos.

Una década después, cuando salió de la presidencia de México, Fox hizo una declaración patrimonial en la que habían aumentado sus propiedades. Pero declaró hasta en 18 veces menos su verdadero valor, según relata Raúl Olmos periodista especializado en investigar redes de corrupción, en el libro Negocios a la sombra del poder.

El libro, en venta en librerías desde septiembre, documenta los donativos que recibieron Fox y su familia durante su gestión como presidente, entre ellos los de una empresa de transporte que ganó un contrato del gobierno; expone cómo las empresas familiares de los Fox pasaron de tener una deuda de 12 millones de dólares a un negocio en boga de más de 100 empresas; cómo se asociaron con los Sertvije (dueños de Gurpo Bimbo) y Jorge Vergara (propietario de las Chivas) y cómo en esa sociedad hoy manejan las marcas Eva y Altex las principales productoras y exportadoras de legumbres en México. Y cómo el ex presidente, enjundioso impulsor de la reforma energética, es ahora socio de una compañía petrolera, EIM Capital, interesada en la extracción de hidrocarburos en México.

Fox, quien se rehusó a unirse a la iniciativa de transparencia “3 de 3” diciendo que “es una mamada” y también rechazó abandonar la pensión que recibe como expresidente abogando que la utiliza “para comer frijolitos”, ya era buscado por la Función Pública desde 2010. Los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, tienen congelada una investigación que podría llevar a la cárcel al ex presidente por enriquecimiento ilícito. ¿Por qué? La investigación fue la “moneda de canje” para que el PRI regresara al poder, aventura Raúl Olmos

En entrevista, cuenta que la investigación que hizo en colaboración con la periodista Valeria Durán, inició a partir de las propias declaraciones del expresidente sobre la necesidad de su pensión.

“Lo que planteamos al inicio era conocer si realmente estaba en aprietos económicos y nos metimos a escudriñar los registros públicos de varios estados del país, por lo menos 8 o 9 estados y fuimos sorprendiendo de que el número de empresas alrededor de la familia Fox (hermanos, sobrinos, cuñados, la propia Martha Sahagún) se habían multiplicado a partir de que él llegó a la presidencia. De manera que el puñado de empresas que tenía, que estaban en quiebra, se había transformado de más de 100 empresas de la familia y la mayor parte en boga. No se podría entender la prosperidad de la familia sin esta red de relaciones que logró tejer en su paso por la presidencia”, dice.

 

Un elemento detonante de la investigación fue la transformación de su forma de vida antes y después de ser presidente. “Cuando presentó una de sus últimas declaraciones patrimoniales como gobernador de Guanajuato, él reportaba cantidades de deudas, no solo bancarias, sino con amigos, mostraba a una persona que recurría a toda las formas posibles para salir de sus apuros económicos”, dice Olmos

Una de esas deudas, por ejemplo era de 70 mil pesos que Lino Korrodi, su gran amigo de entonces le había prestado. “Platique con Korrodi y me dijo: ‘Se los di porque no tenía para sacar el gasto’”.

En esa declaración aparecían vehículos de modelos atrasados, “o sea, una situación como el común de los mexicanos que vivimos cotidianamente, con deudas, apretados de economía. Eso era Vicente Fox antes de entrar a la presidencia”.

Después de la presidencia, el cambio fue evidente, dice el periodista. Él, por ejemplo, lo notó en los automóviles del ex mandatario. “Me llamó la atención verlo entrar una vez a su rancho con un jaguar blanco, en 2009 y poco después lo había cambiado por un jaguar cereza. Tuve la ventaja de que soy oriundo de Guanajuato y conocía a Vicente Fox desde hace muchos años, no personalmente, sino como empresario y político. Tenía elementos de primera mano para hacer estas comparaciones de su estilo de vida”.

Las cuentas oscuras

Vicente Fox mandó a instalar un museo en lo que antes fueron las caballerizas de su rancho. Ahí, hizo colocar un estandarte gigante, donde él mismo aparece junto a grandes hombres y mujeres de la historia. Y en su escritorio, que es la reproducción de la oficia que tenía en Los Pinos, puso una placa que dice: “Vicente Fox, el hacedor del sueños de la democracia en México”. Es “cosa medio de locos”, dice Raúl Olmos.

Medio de locos, si no fuera porque hay recursos públicos y abusos de poder de por medio…

—Sí. Hay muchos puntos oscuros en el Centro Fox; hay una gran cantidad de fondos que está recibiendo, incluso de empresas fantasma que logramos identificar. Por ejemplo, una empresa británica que su capital es equivalente a 50 pesos y ha mantenido ese capital sin variación desde que se creó. Pero a pesar de ese capital casi nulo, le ha transferido al Centro Fox 200 mil dólares en dos años consecutivos.

Otra empresa que le ha transferido millones de pesos al Centro Fox es Delta Servicios del Sureste, que el Sistema de Administración Tributaria (SAT) ya ha declarado como inexistente, y que hace años fue identificada como una de las operadoras de Oceanografía, “la empresa emblema de la corrupción en el sexenio foxista”.

 

La investigación documenta también que el pago la Oficina de Presidencia paga anualmente 6.3 millones de pesos de recursos públicos para 13 trabajadores, asignados al presidente y su esposa como parte de las prerrogativas para los ex mandatarios que en realidad trabajan en el Centro Fox, la Fundación Vamos México de Martha Sahagún y el Hotel de San Cristóbal.

“Un caso que me parece muy grave, que es el del director de mercadotecnia del Centro Fox, que es un funcionario pagado por nosotros los mexicanos, y se ha dedicado a vender todos tipo de eventos sociales, bodas quince años primeros comuniones cenas románticas”

Para eso es el Centro Fox, ¿no?

—Bueno, el objetivo tendría que ser altruista y se ha desviado para fines comerciales. Nosotros identificamos por lo menos 6 empresas que se han creado y que son generadoras de recursos para el Centro: el hotel y el restaurante funcionan con una razón social; para talleres hay otra; para conferencias, también hay otra; para recibir donativos hay otro par de razones sociales. Es decir, se ha vuelto un centro multiplicador de recursos para la causa de Fox. 

 

Durante el proceso del libro, los autores buscaron una entrevista con Vicente Fox. Primero la solicitaron por escrito, pero no respondió. Insistieron durante meses y finalmente, a través del ex vocero de Fox, Rubén Aguilar, el expresidente aceptó, “a regañadientes”. Olmos la recuerda así: “Fue una entrevista ríspida donde cada vez que lo cuestionábamos, él respondía molesto. Incluso había documentos que lo sorprendían y eso habla de la opacidad con la que se maneja el Centro Fox”.

¿Cuáles conflictos de interés?

Hay un litigio que se desarrolló durante casi 60 años, en lo que ahora son las tierras del Centro Fox y el rancho del ex presidente. Olmos lo resume así: Las tierras fueron propiedad privada de varios hacendados, muchos de ellos parientes de la familia Fox. Pero Lázaro Cárdenas creó el ejido San Cristóbal y gran parte de esas tierras las repartió a los campesinos. Desde entonces, comenzó un litigio larguísimo entre la familia Fox y los ejidatarios de San Cristóbal. Pero ocurrió que, durante el sexenio de Vicente Fox se ordenó un deslinde de las tierras para demostrar qué parte era del ejido y qué parte de la familia. El deslinde se hizo en forma irregular: lo firmaron personas ajenas al ejido y con de la fuerza pública. En el último tramo del gobierno de Fox se publicó en el diario oficial un acuerdo donde se determinó el deslinde final “de ese ejido y de otros del país, pero en concreto de ese ejido en el que el propio presidente del país tenía intereses”. Así, el conflicto de 60 años de la familia Fox con los ejidatarios terminó resolviéndose durante el gobierno de Fox y gran parte de las tierras fueron cediéndose a la familia del presidente… por acuerdo del presidente.

¿Qué dice Fox de esto? ¿Cómo lo explica?

—Le preguntamos por qué había decidido emitir este acuerdo en su gobierno y nos contestó que fue obra de la casualidad. Le preguntamos si no debió haberse excusado y nos contestó: ¿Por qué? ¿Dónde está un conflicto de interés?

Pero hay más: “Las tierras que más disputaron los campesinos eran las de riesgo y son las que finalmente se quedó la familia Fox. Pero la casa donde Vicente Fox habita actualmente se construyó sobre lo que era el vaso de un lago de la presa San Cristóbal. Nosotros le preguntamos por qué lo hizo y nos dijo: ‘bueno, es que ya no hay presa. En el acuerdo que había con los ejidatarios es que el agua era de ellos, pero como la presa se secó, ya no hay agua, y pues, ya no es de ellos’. Y ahí construyó su casa”.

La historia, dice Raúl Olmos, ilustra bien el abuso con el que actúa, y que “el señor ya perdió la dimensión sobre la gravedad de sus acciones”.

¿Esto es ilegal? ¿Inmoral? ¿Debe indignarnos mucho más de lo que nos indigna?

—Gran parte de estos beneficios que obtuvo Vicente Fox podrían encuadrarse en lo que algunos periodistas de investigación hemos empezado a definir como corrupción legalizada: es la forma en que los grupos de poder van encontrando resquicios legales para tomar beneficios. El señor, con toda la información de primera mano siendo presidente, encontró los resquicios legales para actuar en muchas cosas, incluida la resolución de este conflicto ejidal. Él alega eso: que todo es legal, que todo está correcto. Y efectivamente puede ser que, en términos estrictos, todo sea legal.

El libro demuestra que esa corrupción legalizada es una constante en la nueva prosperidad del ex presidente. Por ejemplo, Fox es socio de una empresa petrolera y “no pagó un solo peso por las acciones”. Se las regalaron porque era consejero de la empresa. “En su momento él fue impulsor de la reforma energética, y fue una reforma que impulsó para su beneficio personal”, dice Olmos.

Otro caso: Nueve meses después de haber dejado la presidencia, le regalaron una empresa transportista. La ley establece que los funcionarios públicos no pueden recibir regalos de cuantía hasta un año después. “Él se debió haber excusado y no lo hizo. Hay una serie de puntos cuestionables y en todos los casos ha encontrado la forma para excusarse”.

La justicia, a merced de la política

Es un capitulo que los mexicanos desconocíamos: el expresidente Felipe Calderón inició una investigación contra su compañero de partido, Vicente Fox, porque al indagar en sus declaraciones patrimoniales detectaron que Fox y su esposa habían omitido 27 millones de pesos de ingresos.

“Cuando empezaron a revisar de la Secretaría de la Función Pública de donde venía ese dinero se encontraron con hallazgos importantes”, explica Olmos. “Por ejemplo, una buena cantidad provenía de la empresa Estrella Blanca, que había sido aliada de Martha Sahagún. Y gran parte de estos fondos los transfería esta empresa a una cuenta mancomunada de la señora Martha con su hijo menor, Fernando Bribiesca (que ahora es funcionario federal, delegado de la Secretaría de Educación Pública en Guanajuato). Cuando le pidieron explicación, Fox respondió que su hijastro se había convertido en socio de la empresa y que a esa cuenta le reportaban las utilidades como transportista, y que si era una cuenta que de forma mancomunada manejaba Martha Sahagún era porque el hijo a veces no estaba en el país y ella tenía que atender estos depósitos”.

—Una empresa que, por cierto, multiplicó los contratos con el gobierno federal durante la presidencia de Fox…

Ese es uno de los puntos de conflicto de interés. Que el hijastro del presidente haga negocios no tiene nada de malo, siempre y cuando no lo haga con uno proveedor del gobierno, porque eso ya presenta una ilegalidad. En otros países sería motivo de juicio hacia el mandatario

—Aquí también es motivo de juicio. ¿Por qué no lo ha habido?

Estamos ante un caso de manipulación de la justicia con fines políticos. La investigación que hizo la Función Pública, donde detecto este dinero no declarado, lo remitió a la Procuraduría General de la República en el año 2011, en el último tramo del gobierno de Felipe Calderón. Pero nunca se concluyó. Entra el gobierno de Enrique Peña Nieto y la averiguación sigue abierta, la carpeta de investigación sigue abierta y no concluye nada, ni si fue culpable o no hubo elementos para juzgarlo.

Dicho de otro modo, “la carpeta de investigación que involucra al ex presidente en un probable delito de enriquecimiento ilícito está congelada convenientemente por el gobierno de Enrique Peña Nieto. Y habrá que cuestionar si no fue esa la moneda de canje que utilizó para ganar los favores de Vicente Fox porque no hay que olvidar que Fox ha sido uno de los principales defensores de las reformas de Peña Nieto e incluso de él, como figura presidencial”.

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué te deja finalmente esta investigación?

Lo que exhibe el libro es cómo las autoridades siguen dejando espacios de impunidad para los poderosos. Y aquí estamos hablando de un hombre muy poderoso, que en su momento abrió la esperanza de un cambio democrático del país, y que se convirtió en el traidor de esas esperanza al aliarse con la fuerza política que el mismo se había encargado de expulsar

El libro, dice Olmos, aporta evidencias y pruebas concretas de cómo distintos gobiernos, porque “también Felipe Calderón pudo actuar y no lo hizo”, han dado inmunidad y cobijo al increíble enriquecimiento de Vicente Fox y su familia. Ambos, Calderón y Peña Nieto, “permitieron que este personaje operara con total impunidad”. 

 

 


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